Montserrat Julià y su marido ganaron la concesión de su estanco a principios de los 70. Entonces, de todos los juegos activos que hoy comercializa LAE, solo existía La Quiniela, que empezaron a vender desde que abrieron el negocio. En 1985 el esposo de Montserrat falleció y ella pasó a ser la titular del establecimiento, cuando sus hijos, Luis y Joaquín, tenían 21 y 14 años. Este establecimiento continúa siendo un negocio familiar; en la actualidad trabajan en él, aparte de la titular, los dos hijos de Montserrat, sus respectivas esposas y una empleada.
“Yo no estoy todo el tiempo, voy y vengo a menudo; quien cuida más de todo esto es Luis”, dice Montserrat, que aunque ya podría jubilarse, se resiste a dejar este trabajo de golpe. “Todavía lo necesito, porque es mi vida; he pasado parte de mi juventud en este local y me he hecho mayor en él. Conozco a la gente y me siento realizada al ver que tantas personas se pasan por aquí. Es muy bonito”.
Muchos de los asiduos de este establecimiento son vecinos del barrio y clientes de toda la vida, sin olvidar que más de veinte peñas validan sus quinielas en esta casa. Y bien porque se las saben todas o porque la suerte les acompaña, casi todas las semanas les toca algún premio. Los diarios y las televisiones ya conocen de sobra este establecimiento, y ni siquiera los grupos de turistas dejan escapar la oportunidad cuando sus autobuses hacen parada en Reus: “todos quieren jugar aquí a La Quiniela. Yo les digo a veces, riendo, que esto no es Lourdes”.
El estanco Julià siempre ha mantenido una relación especial con este juego. Desde los inicios, en los que había que sellar las apuestas. “Me acuerdo al principio con los sellos... aquello era un follón, contar todas las quinielas una por una... yo creo que me dejé allí la cabeza. Luego teníamos que llevar la recaudación al Subdelegado de Reus. La verdad es que fue un gran alivio cuando ya no tuvimos que llevarlas, ni contarlas”. Montserrat ha conocido varias fases: la inicial con los sellos, el cambio con las validadoras y la actual, con los terminales. “He vivido las tres épocas y puedo decir que ésta es la mejor. Ha dado un gran cambio para bien, porque ahora todo es más fácil, cómodo y seguro”.
En su empeño por adaptarse siempre a los nuevos tiempos, esta familia ha ido actualizando progresivamente la imagen de su establecimiento e incorporando la identidad corporativa de LAE. “Siempre procuramos hacerlo más bonito y atrayente. Los clientes notan cualquier cambio al momento, lo que también influye en las ventas, claro. Tenemos bien puesto el Rincón de los Juegos, aunque no tan bien como nos gustaría a nosotros, porque siempre queremos mejorar”.
Estanco sí, pero de estancados, nada. Un momento clave en la historia de este negocio fue cuando un amigo le aconsejó a Luis, el hijo mayor de Montserrat, que tenía que informatizarse si quería saber cómo sacarle más partido a las apuestas de La Quiniela. “Yo entonces tenía 30 años y prácticamente no sabía ni encender un ordenador. Siempre había participado en peñas, pero con esto se me cayó el mundo encima”.
Superados los primeros momentos de pánico, Luis empezó a investigar cómo ponerse al día con la informática. “Llamé a Madrid, a la empresa Informática Q y me aconsejaron un programa para empezar. Después, estuve más de un año con el ‘dichoso’ programa haciendo mis desarrollos propios, mis estadísticas, y cada día sabía un poco más. Al principio me pareció difícil y lo pasé mal. Me iba a la cama y seguía con las combinaciones en la cabeza, me levantaba a medianoche... Por la tarde hacía una quiniela y al día siguiente la cambiaba. Hasta que llegó un momento en el que me sentí preparado para enseñárselo al público”.
Durante una temporada, y para contagiar la novedad a sus clientes, todos aquéllos que se interesaban por las quinielas informáticas se llevaban un programa bajo el brazo. “Fue una inversión, y después de aquello noté que el negocio subía”. Todo apuntaba a que su instinto le llevaba por buen camino.
Pero lo mejor todavía estaba por llegar. Un par de años después, un amigo suyo de toda la vida, el administrador de la peña Euroquinielas, se pasó por su establecimiento y comenzaron a charlar. “Él quería reunir un grupo de gente para hacer un fondo de inversión en quinielas. Ahí pensé de nuevo dónde me iba a meter, pero esta vez ya no tuve miedo y me lancé”. El objetivo consistía en reunir entre todos los miembros de la peña una cantidad que les permitiera jugar miles de apuestas. “Buscamos una serie de quinielas de alta calidad y diseñamos, con la ayuda de un programa informático, una combinación en la que se eliminase totalmente el número de columnas de baja rentabilidad”.
Esta peña, una de las más importantes de España, empezó con un grupo de 100 personas y realizó un primer ensayo para comprobar que el sistema elegido funcionaba. “En 2002 hicimos una prueba de diez jornadas, con tan buena suerte que en la primera ya tocaron 50 millones de pesetas”. Ahora, el número de peñistas de Euroquinielas ha crecido considerablemente y cuentan con una lista de espera de 2.000 personas.
Y desde entonces, los premios no han parado de llegar. Según cuentan Montserrat y Luis, prácticamente todas las semanas entregan uno con La Quiniela. “Hemos dado el premio más importante de toda España”, afirman los dos, orgullosos. Fue en el 2005 y ascendió a más de nueve millones de euros. Poco tiempo después entregaron otro Pleno al 15, pero en esta ocasión, el boleto afortunado correspondió a una apuesta automática validada por Montserrat. Parece que la suerte no pertenece en exclusiva a las peñas.
En una quiniela hay 14 millones de combinaciones posibles. Una vez rechazadas las apuestas de baja rentabilidad, la peña Euroquinielas ha reducido este número a 200.000. “No se apuesta ni el 1% de las combinaciones posibles”, dice Luis. Su receta es la siguiente: siempre juegan quince triples condicionados y permanecen fieles al sistema para que al final de la temporada la inversión resulte rentable. “Por poner un ejemplo, una quiniela de ‘todo unos’ es mala, de ‘todo doses’ es imposible y de ‘todo equis’ también. El programa incluye una opción que permite eliminar infinidad de combinaciones poco probables: columnas iguales, parejas, tríos, cuartetos, repeticiones. Hay que contar con que una combinación tiene unas 100 condiciones”.
Al parecer, una buena peña debe tener a su favor ciencia, suerte y paciencia. El cálculo de probabilidades es tan importante o más que los conocimientos de fútbol, lo que no quiere decir que haya que descuidar ningún detalle. Por eso, en las peñas suele haber expertos en estadística y combinatoria, así como entendidos en fútbol y en todo lo que condiciona un partido: los árbitros, la meteorología, las bajas que sufre un equipo, el estadio..., muchos factores pueden influir en el resultado.
Luis está convencido de que se podría sacar mucho más partido al resto de los juegos de LAE, no sólo a La Quiniela. De hecho, ya utiliza herramientas informáticas para rentabilizar otras apuestas, como La Primitiva y La Bonoloto. “El problema de estos juegos es que no se pueden hacer a través del portal para realizar las Apuestas por Soporte Magnético (A.S.M.), que es como validamos casi todas las apuestas de las peñas. Yo tengo en mente formar una peña para La Primitiva, y muchas de las personas que no pueden entrar en Euroquinielas están interesadas. Estamos en ello y si todo va bien, a finales de año la pondremos en marcha”.
Está claro que la frase de su amigo marcó un antes y un después. “Desde que empecé con la informática me ha ido muy bien”, asegura. Y no para. “Los domingos, a partir de las seis de la tarde sigo todos los partidos por la radio, me pongo delante del ordenador y no me acuesto hasta que tengo el recuento de todas las peñas, y suelo terminar a las 3 o las 4 de la madrugada”.
En la familia de Montserrat saben que están de suerte, le ponen empeño y por eso, sus clientes confían en ellos. “Ojalá pudiéramos dar premios a todo el mundo, porque lo importante es repartir”, dice Luis. Recibir viene después, a modo de recompensa por tanto trabajo.
¿Qué consejos darías a los que quieren organizar una peña?
Lo primero, tienen que saber lo que están jugando. Y les recomiendo elegir un programa informático, sólo uno. Ahora, yo utilizo el X15Plus, porque creo que es el mejor del mercado en estos momentos, pero hay otros también muy válidos, como el de la Liga de Fútbol Profesional. También es muy importante tener paciencia toda la temporada y utilizar siempre un mismo sistema de variantes. No se puede pretender ganar ya en la primera jornada.
¿Qué proyectos o mejoras tienes en marcha?
Estoy reuniendo a gente interesada en crear un fondo de inversión para apostar, con la ayuda de herramientas informáticas, en La Primitiva. Actualmente, tenemos un abanico de apuestas que dan mucho juego para este tipo de cosas. Hay que sacarles partido.
¿Qué sugerencias harías a LAE para mejorar el servicio?
Si tuviera la Lotería Nacional sería el hombre más feliz de la tierra, aunque sólo fuese para algunos sorteos... También mejoraría el servicio si pudiera pagar premios hasta los 1.000 euros, porque hay mucha gente, personas mayores por ejemplo, a las que me da mucha pena enviarles a la Delegación de Tarragona. También veo necesario poder validar más juegos a través del portal para A.S.M. Conozco a personas interesadas en crear una peña para La Primitiva y lleva demasiado tiempo validar los boletos uno por uno.