Jaime Lissavetzky habla con gran entusiasmo de la competición española, consciente de que nuestros deportistas han obtenido grandes triunfos en los últimos años, algo que supone un buen augurio de cara a los próximos Juegos Olímpicos. Transcurridos cuatro años al frente de la Secretaría de Estado para el Deporte, aprovecha este momento para hacer balance de todo lo que ha supuesto para él esta legislatura.
Mi relación con el deporte nada tiene que ver con mi formación académica. Desde pequeño he sido un gran aficionado y he practicado varias modalidades, aunque siempre en el campo amateur. Paralelamente realicé los estudios universitarios hasta doctorarme en Ciencias Químicas y obtuve, por oposición, una plaza de investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CESIC) de la que estoy en excedencia.
Además, compatibilicé esta actividad con la militancia en el PSOE desde 1973 y mi primer contacto con la gestión del deporte tuvo lugar con mi nombramiento como Consejero de Educación, Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid en el Gobierno de Joaquín Leguina.
Durante estos cuatro años, yo señalaría en primer lugar los momentos ligados a los resultados deportivos. Resulta muy difícil elegir: la Copa Davis en Sevilla, los Roland Garros de Rafa Nadal, todos los triunfos del fútbol sala, la Champions League del Barça, el Campeonato del Mundo de voleibol, el de baloncesto en Tokio... Podría hablar, además, de muchos otros deportes emergentes que están teniendo un magnífico resultado, ya que estamos viviendo el momento más dulce de la historia del deporte español.
Un segundo gran momento para mí ha sido la aprobación de la Ley de Protección de la Salud y de Lucha contra el Dopaje y la aprobación de la Ley contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. En los 90 no se habían hecho en nuestro país leyes sobre temas de deporte y creo sinceramente que, con estas iniciativas legislativas, España es actualmente el país más avanzado en la prevención, control y sanción de este tipo de comportamientos. Hace muchos años que en España se viene trabajando con importantes recursos, fundamentalmente procedentes de la recaudación de La Quiniela, y se está logrando una gran eficacia en la lucha contra la violencia. La ley que este Gobierno ha promovido, y que fue aprobada en el Parlamento con el 96% de votos a favor, ha supuesto un impulso definitivo para erradicar esta lacra y ha permitido abordar otros problemas ligados al racismo y a la intolerancia en el deporte.
Muchas veces es el día a día, ir gestionando todos los asuntos que van ocurriendo. Durante estos años hemos vivido momentos desagradables, y también complicados, como cada vez que ha salido un caso de dopaje de un deportista español o cuando aparecen redes, y esto me preocupa mucho más, que venden sustancias a través de Internet que afectan a los chavales jóvenes que acuden a los gimnasios. Hay que tener en cuenta que, con relación a este tema, nuestra ley abarca una gran amplitud de miras; no solamente se centra en el deporte de alto rendimiento, porque esto no es nada en comparación con todo el dinero que se mueve en este negocio: más de 20.000 millones de dólares en todo el mundo, según datos de Interpol en 2006. Cuando la Guardia Civil o la Policía detiene a los miembros de una de estas redes, te das cuenta de lo extendido que está este problema.
También mencionaría varias negociaciones que han tenido lugar para llegar a acuerdos en todo lo referente al deporte profesional. Por ejemplo conseguimos, tras horas de negociación, llegar a un acuerdo entre la ACB, la Federación de Baloncesto y los jugadores con respecto al conflicto de los jugadores asimilados. El fútbol también ha protagonizado episodios complicados, como el acuerdo de competencias entre la Liga de Fútbol Profesional y la Federación Española de Fútbol... Tampoco hay que olvidar algunos momentos tristes, como la muerte de los deportistas Isaac Gálvez o Antonio Puerta. A veces, el día a día no es tan bonito como parece.
Yo tengo una opinión muy positiva. El Plan ADO nació con Barcelona’92 y creo que entre todos hemos conseguido darle otro sesgo. Hemos innovado y creado un nuevo instrumento fiscal que ha permitido incrementar sus presupuestos en un 53,5%. Esto supone 63,1 millones de euros, lo que permite llevar a cabo una política ambiciosa de excelencia deportiva. En los últimos años ha habido más becas y de mayor cuantía, pero también más flexibilidad, por lo que hay que felicitar a todas las empresas que han colaborado y, por supuesto, a Loterías y Apuestas del Estado. En mi opinión, el Plan ADO es lo que permite ese “puntito” de calidad al deporte español.
La contribución de Loterías y Apuestas del Estado va más allá de su aportación económica la que, por otro lado, es muy importante. También son fundamentales otras iniciativas como, por ejemplo, el Sorteo Especial ADO de Lotería Nacional que se celebrará en mayo, lo que también ayuda a la difusión de esta marca.
Yo considero que un rol muy importante. Si tenemos en cuenta algunos datos globales, en estos cuatro años de legislatura el Consejo Superior de Deportes ha gastado aproximadamente unos 800 millones de euros. De esa cantidad, hay en torno a 80 millones, un 10% del total, que procede del sector privado. Además, hay que añadir los 63 millones que comentaba antes del programa ADO y otros 17 que hemos conseguido para un ADO paralímpico que se está llevando a cabo. Ese 10% supone una aportación crucial porque va dirigido a la excelencia deportiva. Nosotros financiamos a las federaciones, creamos infraestructura, centros de tecnificación, pero esa ayuda que procede del sector privado permite que los deportistas tengan más oportunidades y sirve para confeccionar, por así decir, un traje a la medida para cada federación. Cuando vamos a competir en un país como China, gracias al programa ADO podemos programar muchas estancias de nuestros deportistas, para que sepan perfectamente cuál es la situación y se adapten al modo de vida de un país tan distinto.
Somos bastante optimistas de cara a los JJ.OO. de Pekín. Resulta muy aventurado hablar de medallas porque todavía hay varios equipos y muchos deportistas pendientes de ganarse la clasificación. Sin embargo, creo que va a ser un gran éxito porque se ha hecho una buena preparación y los resultados logrados durante el periodo 2006-2007 han sido excelentes. Si los resultados que hemos conseguido este año pasado se reflejan en los Juegos, como ha ocurrido en ediciones anteriores, estaríamos cerca de las medallas conseguidas en Barcelona, que fueron los mejores resultados de la historia.
El gran reto, sin duda alguna, es alcanzar el número de medallas de Barcelona’92, aunque también es muy importante conseguir un buen número de finalistas, puesto que ambas cosas suponen el verdadero reflejo del nivel deportivo de un país. Siempre digo que los Juegos de Barcelona impulsaron la primera gran transición del deporte español y un resultado similar en Pekín nos permitiría consolidar la segunda transición.
El deporte es una actividad fundamental para la formación de los ciudadanos y el desarrollo de las sociedades modernas. He manifestado en muchas ocasiones que el deporte debe tener una mayor incidencia en las agendas de los partidos políticos porque es un sector de gran impacto económico con una notable incidencia en la educación, la sanidad, el ocio, la investigación o el medio ambiente.
Si tuviera que elegir un país como ejemplo citaría a Australia, donde el 90% de la población practica deporte con asiduidad y con la mitad de habitantes de España, consigue unos resultados deportivos magníficos.
Mi deporte preferido como aficionado y practicante ha sido el fútbol. Por supuesto me sigue gustando verlo, pero con la edad uno ya no está para practicarlo. Ahora estoy refugiado sobre todo en la natación, tras haber practicado bastantes deportes de raqueta como tenis, pádel o squash.
Yo soy jugador, lo reconozco. Sobre todo de La Quiniela, y tengo que decir que no se me da nada mal. He acertado en varias ocasiones aunque, desgraciadamente, no me han tocado premios importantes, por lo que no puedo presumir de mucha suerte. Cuando era muy pequeño acerté una quiniela de 13. Entonces era bastante dinero, me parece que unas 500 pesetas. Yo le había dicho a mi abuela que si me tocaba, se lo daría a ella. Acerté 13 de 14 y me acuerdo perfectamente de que fallé el partido Elche-Real Madrid. Yo había marcado un 2 y creo que el resultado final fue un empate.