De izquierda a derecha: la directora de zona de La Caixa, Mª Candelaria Martínez, Titular de la Administración, Francisco Julián Fonfría, Delegado Comercial de LAE en Castellón, los representantes de los 30 agraciados: Elías Ten y su esposa Mª José Navarro, y el director de la sucursal de La Caixa en Vall d’Uixó.
La casa de Mari” como la llaman algunos de sus clientes y amigos, se trata de un establecimiento que cuenta con 25 años de experiencia; durante los primeros años estaba regentado por el padre de Mª Candelaria, hasta que lo traspasó a su hija en 1995.
Mª Candelaria tiene en su establecimiento un Terminal y un ordenador personal, y considera crucial la informática para la buena gestión de su negocio: “Estoy siempre al tanto de las novedades porque me conecto a Internet, donde encuentro toda la información actualizada”. También comenta que en la Delegación se muestran siempre dispuestos a ayudarla, pero considera que “es fundamental preocuparse y tener iniciativa para pedir lo que necesitas”. “De todos modos, en el caso de los carteles, es mucho mejor podérselos bajar uno mismo, porque así el lunes ya los tengo expuestos en la Administración. Llaman mucho la atención de la gente, sobre todo cuando anuncian botes”. Tanto convencen los botes que a muchos de sus clientes les da igual el Juego, siempre y cuando acumule un gran premio.
Los premios se notan, y mucho. Se vende muy bien la Lotería Nacional porque hace dos años, Mª Candelaria repartió dos premios mayores en menos de cuatro meses. “En cuanto a los Activos, el Juego estrella es La Primitiva, y después de dar el premio, EuroMillones, claro”. Esta lluvia de millones ha servido también para disipar la desconfianza que algunos de sus clientes mostraban hacia esta apuesta: “Antes me decían que EuroMillones, al ser extranjero y jugarse en tantos países, no podía tocar nunca”. Sin embargo ahora, casi todos le solicitan una apuesta automática de este Juego, pero eso sí: “un boleto como el de aquel chico, con premio”.
Parece que la suerte no conoce juegos difíciles ni números feos. “En el segundo premio que repartí –recuerda esta Administradora– no había logrado vender el número completo, porque la cifra terminaba en dos ceros y la gente lo rechazaba”. Los décimos sobrantes los guardaba para los miembros de una Comisión de festejos, “pero no los quisieron, y cuando se enteraron de que resultó premiado, se pegaban contra la pared”. Justamente la jornada del Sorteo era día de fiesta en Vall d’Uixó, que se celebra con un encierro por las calles. “Fue una lástima, habría sido un premio bonito, muy repartido, porque los de esta Comisión hacen participaciones y le hubiera tocado a mucha gente, a mí a la primera, porque siempre les compro papeletas”. Ni qué decir tiene que aquel día el espíritu festivo se les bajó al suelo.
Mª Candelaria derrocha entusiasmo al recordar la jornada del gran premio: “Nada más abrir la Administración, mientras estaba conectándome a Internet, entró un cliente habitual y me preguntó si me había enterado. Le respondí que sí, que sabía que el EuroMillones se había sellado en la Vall. Pero, ¿no sabes nada más? ¡si lo diste tú!, me dijo. Entonces me enseñó el listado que había sacado de Internet a las 4 de la madrugada, porque él siempre juega y esa noche no podía dormir. Al verlo impreso ya me lo creí, y cuando abrió la Delegación me llamaron y me dieron todos los detalles. Luego, empezaron a acudir más clientes y periodistas, y así pasamos toda una mañana de locos, con mucha alegría”. Durante las primeras horas todo eran conjeturas. En la Administración se preguntaban, entre risas y nervios, quién habría sido el afortunado.
“Les tocó a 30 empleados de cocina del Hospital de Sagunto, a tres hombres y a 27 mujeres. El chico que lo organizó es de la Vall, viene al pueblo casi todos los días y suele sellar los boletos aquí”. Sin embargo, no era un jugador asiduo. Aquel día, casualmente, se enteró del gran bote de EuroMillones y animó a todos sus compañeros de trabajo a jugar, y cada uno de los presentes aportó dos euros. No se enteró de su buena fortuna hasta que vio en televisión a Mª Candelaria rodeada de micrófonos y grabadoras en las noticias de Canal Nou. Entonces buscó su boleto y, consultando la combinación ganadora en el teletexto, su emoción iba en aumento al comprobar que había acertado todos los números, que incluso le sobraban. Su mujer desconfiaba: “Pero si te sobran números, eso no puede estar bien” y él le explicó que sí, porque se trataba de una apuesta automática. Al principio, su suegra y su esposa se resistían a creerlo: “Anda, vete a trabajar y déjate de bromas, que ya nos quieres dar el día”, le dijeron. Pero cuando llegó al hospital, la fiesta estaba ya aguardándole. Allí, en la cocina, lo celebraron juntos por todo lo alto. Durante unas horas lograron controlar su euforia y le prepararon la cena a los enfermos: la obligación era lo primero.
También la Administración estuvo toda la mañana llena de gente, se acercaban a curiosear, a dar la enhorabuena y... a comprar. Muchos turistas aprovecharon ese día para sellar allí sus boletos: “Dese prisa, por favor, que venimos de Murcia y se nos va el autobús”, le decían a Mª Candelaria que, entre los medios de comunicación, los clientes y la emoción, no daba abasto. “Me encanta dar premios y mucho más si están repartidos, como en este caso, porque son 30 familias las que se han arreglado. Tengo aquí una foto que me trajeron, y la mayoría son mujeres de más de 50 años. Después de esto ya pueden jubilarse y vivir tranquilas”.
Este ha sido el premio de mayor cuantía, pero no el único que ha repartido esta Administración. “El 30 de septiembre de este año di un Pleno al 15 y se cobraron 112.000 euros. Y luego, los dos premios de Lotería Nacional, el 25 de junio y el 8 de octubre, ambos en el 2005. En los últimos años llevo una racha buenísima, no me puedo quejar”. Y eso que ella pensaba que no iba a repartir ningún gran premio más: “Después de los dos premios mayores me parecía imposible. Este último en EuroMillones ha sido la guinda”.
Ella conoce a la mayoría de sus clientes, muchos de ellos fieles desde hace mucho tiempo. “Algunos, los más viejecitos, me traen boletos de hace más de cinco años; incluso en La Quiniela hay quien siempre juega la misma combinación, porque no le interesa el fútbol y no sigue la actualidad de los partidos”. Cualquier método puede ser efectivo para invocar a la suerte, aunque no sea muy ortodoxo.
La titular de este establecimiento considera que, de alguna manera, los premios son una recompensa a su trabajo cotidiano. “Porque esa es mi faena diaria, repartir premios y alegría”. Y aunque la emoción de una suerte así es pasajera, ya todo el mundo sabe que la buena fortuna se pasea a menudo por esta casa, y por los que la visitan

¿Qué sugerencias le haría a LAE para mejorar la gestión de su negocio?
Creemos que deberían ampliar el horario del Terminal on-line, porque en las grandes superficies, y más en verano, a las 20 horas, que son las 21 en la península, es cuando estamos en pleno apogeo. Sin embargo, cerrando a las ocho, perdemos dos horas de venta. Nosotros no cerramos al mediodía, ni los sábados, y algunos domingos también permanecemos abiertos aunque no tengamos Terminal, porque seguimos vendiendo la Lotería de Navidad. Creemos que se podría hacer lo mismo que con EuroMillones, que se corta a las 19’30 hora insular, porque se celebra el Sorteo, pero se dejan el resto de los Juegos abiertos. Eso quizás se podría hacer todos los días con los demás Juegos, cerrando aquel que se vaya a sortear pero dejando abierta la posibilidad de seguir vendiendo el resto.
Por otro lado, creo que deberían modernizar la Lotería Nacional, informatizando los procesos para que sean más ágiles. En estos momentos los considero un desastre; no me mandan las cantidades ni los números que pido, y además tengo problemas con las regularizaciones. En general hacen falta cauces más directos y medios para arreglar las cosas. Yo con la Lotería estoy más descontenta, los que más me gustan son los Juegos Activos. Éstos funcionan de maravilla.
¿Qué iniciativas han puesto en marcha en su Administración para mejorar la atención a sus clientes?
Nosotros hemos optado por dotar a nuestro kiosco de un aspecto moderno y acogedor. Nos hemos adaptado a la Imagen Corporativa, de hecho el Delegado menciona nuestra Administración como ejemplo, y además nos estamos adaptando a todas las novedades tecnológicas que puedan hacer más fácil nuestro trabajo y el de nuestras empleadas y que al mismo tiempo ayuden a proporcionar a nuestro clientes información detallada sobre botes y premios. Intentamos también tener un horario comercial lo más amplio posible, de hecho no cerramos al mediodía y mantenemos operativas las dos máquinas sobre todo los jueves y los sábados.
Por otro lado, estamos intentando comenzar a fidelizar a nuestros clientes, a pesar de encontrarnos en una zona de paso. Por ejemplo, las Navidades pasadas obsequiamos a nuestros clientes más habituales con unos llaveros de la suerte.