Pintor metódico y perfeccionista, Rafael Zabaleta declaró que su arte se inspiró en Cézanne, Van Gogh, Matisse y Picasso (al que conoció en París) y que sus intereses se vinculaban a la Escuela de París, ciudad que él denominó “la mejor palestra del mundo”. En 1956 obtuvo el premio de la UNESCO de la III Bienal Hispanoamericana de Arte.
Con un total de 449 óleos catalogados, la obra de Zabaleta se ha incluido dentro del realismo expresionista español. Su arte evolucionó desde el expresionismo sombrío hasta el poscubismo -con la influencia de Picasso-, pudiendo así lograr un estilo personal. Una muestra importante de su obra se encuentra en el Museo Zabaleta en su ciudad natal, gracias a la extensa donación que realizaron los herederos del pintor en 1960, pocos meses después de la muerte del artista.