Hablar de Guijuelo es hablar de buenos jamones, pero desde el 23 de marzo también es mencionar la buena suerte. Porque 29 trabajadores de la fábrica de jamones “Joselito” se repartieron algo más de 41 millones de euros por poseer el único boleto de primera categoría de Euromillones, el segundo de mayor cuantía de los repartidos por los Juegos Activos en España. Y para más coincidencias, la Administración que repartió la fortuna también rinde homenaje en su nombre a este manjar tan preciado: “El jamón de oro”.
Manuel Torres González constituye la segunda generación familiar vinculada al mundo de la Lotería, ya que su padre, Manuel Torres Gil, regentó durante más de cuarenta años un Punto de Venta Mixto situado en la cafetería de la familia. Y parecía como si la suerte quisiera aliarse con ellos, porque al abuelo del actual titular le tocó la Lotería en 1927 y, con parte de las 125.000 pesetas de la época, compró el local donde actualmente se encuentra ubicada la Administración. “Esa lotería la llevó a Guijuelo un tío de mi padre que estaba en Madrid. La suerte estuvo ligada a mi familia desde aquel momento. Y la primera Administración que hubo en Guijuelo fue creada por una prima carnal mía, en el mismo local donde se ubica la actual”, nos cuenta Manuel Torres Gil, ya jubilado, quien reconoce que cuando se lleva tanto tiempo vinculado al negocio es difícil desconectarse de él.
En 2001, después de que LAE convocara la creación de nuevas Administraciones, su Punto de Venta se convirtió en la que ahora es la Administración nº 2 de Guijuelo, más conocida como “El jamón de oro”. “Nosotros comenzamos teniendo un Punto de Venta de La Quiniela cuando el Patronato. Siempre hemos tenido cafetería, y cuando se implantó La Quiniela en 1946 nos la dieron a nosotros”, nos recuerda Manuel padre. Por su parte, Manuel Torres hijo nos explica que “cuando nos convertimos en Administración de Loterías adoptamos la Identidad Corporativa, lo que para mí es primordial, pues supone dar imagen de marca y prestigio y permite que los clientes nos identifiquen con la banderola y el logotipo.”
Manuel Torres recuerda cómo se enteró de que su Administración había sido la encargada de repartir la suerte. “A mí los viernes por la noche me gusta entrar en la página web de LAE y ver los resultados, pero aquella noche cuando llegué a casa y la visité sólo ponía la combinación, todavía no se había hecho el escrutinio. Tampoco el sábado pude consultarla, y fue el Delegado de Salamanca quien me llamó al móvil y me comunicó la noticia”. Los nervios continuaban cuando anunció la noticia en la cafetería que se encuentra al lado de la Administración y cuando llamó a los corresponsales de los periódicos de la provincia. “Al principio no me tomaron en serio, pero cuando el Delegado me trajo los carteles, como los sábados es mercado comarcal en Guijuelo, la noticia fue la comidilla durante todo el día. Corrió como un reguero de pólvora”.
“Yo le dije a mi mujer que, si hasta ahora había sido noticia, saber que había tocado a la peña de una fábrica iba a hacer que el impacto fuera mayor, porque todo el mundo los conoce y eso es lo que realmente motiva”. Manuel no se equivocaba, puesto que al lunes siguiente todas las fábricas de Guijuelo, más de 150, invertían el dinero de sus porras en el EuroMillones para ver si se repetía la suerte.
Los empleados de la fábrica “Joselito” echaron un boleto de cinco columnas al EuroMillones, una apuesta automática, y Manuel Torres considera que su suerte ha producido un efecto muy beneficioso, animando a los jugadores a confiar en este tipo de apuestas. “En general, la gente es muy recelosa y muy dada a pensar mal, ‘¡bah! las automáticas no tocan’, ‘el cacharro éste sabe qué va a tocar y no pone esos números…’; por eso, este premio ha roto ese mito de que no tocan las automáticas, y ahora hay mucha más gente que las pide. Cuando les dije en broma a los de “Joselito” que me iban a cambiar la máquina, me dijeron, ‘oye, que te la compramos’”.
En “El jamón de oro” siempre le han otorgado una gran importancia a la promoción de los Juegos, tanto Activos como Pasivos. Manuel Torres nos comenta que, cuando era Receptor Mixto “potenciamos mucho La Quiniela en la comarca, pues teníamos distribuidores en los bares de treinta o cuarenta pueblos cercanos que luego nos traían los boletos para sellarlos aquí”. En su opinión, para tener éxito en la venta de Juegos es necesario conseguir una fidelización total del cliente, facilitándole que juegue. Para ello, una de sus técnicas consiste en la custodia de boletos: “la gente nos deja sus boletos y viene a recogerlos a lo largo de la semana, y nosotros se los validamos los lunes para que no dejen de jugar si no se pueden acercar a sellarlos. Si una semana no vienen a recogerlos, no pasa nada, ya saben que están jugando. Eso les da mucha confianza a los clientes”.
Desde 2001, en que este Punto de Venta se convirtió en Administración, Manuel procura potenciar también la venta de Lotería Nacional. “Los décimos los personalizamos por detrás”, nos explica. “Tenemos una base de datos que nos permite poner el nombre del jugador, porque hay peñas en los bares que siempre juegan de esta manera, así sabe cada uno que su décimo tiene su nombre, y es algo que les gusta. Y la gente una vez que se engancha a un número ya les es muy difícil dejarlo”. Cuando le preguntamos cuáles son las principales diferencias que existen entre ser Receptor Mixto o Administración, puesto que ha regentado los dos modelos de establecimiento, Manuel Torres lo tiene muy claro: “la Administración de Lotería requiere una mayor especialización, un mayor control, porque no es lo mismo que emitas un resguardo directamente por el Terminal, que llevar el control de la Lotería, que la recibes con mucha antelación, tienes que clasificarla, marcarla, custodiarla… Es totalmente distinto, lleva muchísimo más trabajo. La Lotería requiere una dedicación exclusiva”.
Desde que tocara el premio en marzo, el Juego con mayor aceptación es EuroMillones, cuando antes los más populares eran La Primitiva y Bonoloto. “La Quiniela es otra historia”, nos comenta, “porque La Primitiva es más de azar, y el fútbol es más para aficionados, más técnico”. Manuel nos comenta que existen diferentes perfiles entre sus clientes, ya que “el jugador de Lotería Nacional es muy fiel al juego, siempre lo coge, en cambio los que echan a los Juegos Activos es gente más joven. La Lotería es más tradicional, y la de Navidad ya es un ritual, como una romería, la gente viene a comprar su número y ves al abuelo que viene con los hijos y los nietos y se lo reparte a cada familiar como quien reparte una herencia”. Reconoce que, aunque en el pasado intentaron crear peñas propias, “parece que la gente prefiere hacer sus propias peñas”; para ayudarles, desde su Administración desarrollan las combinaciones y reducidas por ordenador.
El entusiasmo por su trabajo se nota cuando se habla con los dos “Manueles”, padre e hijo. “Somos vendedores de felicidad y de ilusiones. Para el cliente no es el hecho de comprar una lotería o una apuesta, es todo lo que conlleva, lo que piensa que podrá hacer para cumplir con sus sueños si le toca. Y a veces te llevas una gran alegría cuando hay personas a las que conoces, que tienen necesidades concretas, y ves que les toca. Y a raíz del premio que hemos dado, ahora la gente viene con fe, se ha vencido la reticencia de que estos premios grandes no tocan. Ahora tienen la evidencia de que sí tocan, y como ha tocado mucho y muy repartido, todo el mundo conoce a algún ganador, a su primo, a su amigo, y le ha puesto nombres…”.
¿Cuáles son sus grandes apoyos para la gestión del negocio?
Considero fundamental la información, que esté actualizada y al día, prácticamente en tiempo real… y en ese sentido, resulta imprescindible la que obtenemos desde la web y el portal LAE en Internet, ya que a veces un pequeño anuncio, un pequeño cartel en un sitio estratégico es la mejor aliada de la venta diaria. Yo tengo los Juegos distribuidos por zonas, de forma que cuando la gente llegue vea fácilmente el rincón Bonoloto, el rincón Primitiva, el rincón Quiniela... con encabezamiento en la parte de arriba y justo debajo todos los botes.
También los cursos son fundamentales, porque la formación te permite que conozcas mejor los Juegos, y de esa forma, informando al cliente, ayudas a potenciar el negocio. Los últimos que he hecho son de Condicionadas y Desarrollos.
¿Qué sugerencias le haría a LAE para mejorar la atención al cliente?
Como aquí no hay tradición hípica, cuesta mucho vender la Quíntuple Plus, sobre todo porque no se puede vender de forma automática. Ésa podría ser una mejora importante, porque hay muchos apostantes que te piden columnas para todo lo que tenga bote y así podrían jugar automáticamente, sin necesidad de entender de caballos.
También creo que fomentaría la venta el aumento del pago de premios, es decir, que tuviésemos la posibilidad de pagar, en Juegos Activos, cantidades superiores a los 600 euros actuales, no sólo pensando en la comisión del pago de premios, sino en el incremento de la venta. Ver cómo otro cliente recibe en ventanilla un premio importante anima a los demás a seguir jugando.
Otra idea que nos ayudaría sería el poder contar con máquinas automáticas donde el cliente pudiera consultar directamente si tiene o no premio. Ayudaría a agilizar la atención en ventanilla porque nos colapsa mucho, sobre todo en la época de Navidad y El Niño, cuando los clientes nos piden que volvamos a revisar si un décimo está o no premiado.