Apagados ya los ecos de las Navidades, el mes de enero no se hará tan cuesta arriba para los que resultaron premiados en los Sorteos de Navidad y El Niño. Cuando los agraciados escuchan su número, la imagen que primero asocian a esa felicidad es la de las manos inocentes que se la facilitan. Los Niños de San Ildefonso cantan el Gordo de Navidad y El Niño; cantan todas las semanas en los sorteos de los jueves y los sábados; y cantan en las diversas ciudades en las que tienen lugar los Sorteos Viajeros. Son las manos blancas de la suerte en España. Son niños normales que ven con normalidad lo que hacen, aunque para muchos sean “unos ángeles que les han traído la suerte” y para otros sean “los niños de la beneficencia”. Pero su verdadera realidad es una que no todos conocen. Nosotros estuvimos con ellos en los días previos a los sorteos y les conocimos. Conócela tu.
El Colegio de San Ildefonso está considerado la institución infantil educativa más antigua, conocida y respetada de España, con casi 500 años en su haber. Con relación a su origen, aunque no existen datos concisos que nos permitan fijar con exactitud la fecha de la fundación (el primero data de 1543, bajo el reinado de Carlos I), ya el gran cronista madrileño Jerónimo de Quintana, en el libro ‘Historia de la Antigüedad, Nobleza y Grandeza de la Villa de Madrid’, nos informaba sobre su origen remoto, posiblemente contemporáneo a los Reyes Católicos, en torno a finales del siglo XV, cuando la creación de instituciones benéficas dedicadas a la acogida y el adoctrinamiento de menores menesterosos venía de la mano de las guerras y pestes que asolaron Castilla desde mediados del siglo XIV. Lo que sí parece que queda más claro es el modelo de esta institución y de otras similares de la época, denominados por entonces como centros de beneficencia: se financiaban a través de donaciones y como contrapartida los niños participaban en diferentes actos públicos, como acompañar con sus cánticos a las honras fúnebres de diversas personalidades. Todo ello a cambio del recogimiento, amparo, tutela y enseñanza de los niños más necesitados de Madrid en aquella época.
Al margen del origen de su nacimiento, no fue hasta 1771, el 9 de marzo concretamente, cuando el niño Diego López, de 7 años, sacó y cantó un número premiado en lo que sería la primera intervención y el inicio de la participación de estos niños en un hecho que se ha convertido en una tradición más entre la Navidad y la Lotería. Ese año cantaron también: José Manzano (20/04/1771), Santiago Rubio (1/06/1771), Diego López (13/06/1771) y Cándido Pérez Medel, que llegaría a ser sacerdote y rector del Colegio.
La Lotería Nacional había sido creada por Real Orden de 30 de septiembre de 1763, en tiempos de Carlos III, y la primera extracción en Madrid tuvo lugar el día 10 de diciembre de 1763. Los niños entraron en escena poco después. El Colegio recibió por parte de la Hacienda Pública una gratificación económica por los servicios prestados: 500 reales. Dicha cantidad -muy generosa para la época-, quedó establecida en concepto de limosna por la colaboración en aquel histórico sorteo, al que se le denominó “Sorteo de Millones”.
Mucho ha llovido desde que Diego López, “vestido a la napolitana, con una túnica de damasco blanco, galoneada de oro, que le cubre hasta los pies, con la inefable peluquita blanca rizada”, sacó una de las bolas y cantó el número. Con los años, los cambios han sido muchos, y el cambio de uniforme ha sido solo uno de ellos. Sin ir más lejos, este año han estrenado uniforme nuevo, con nuevos pantalones y faldas en color gris y una chaqueta acorde a su edad en color azul marino.
Desde entonces, la historia de este Colegio y sus niños ha estado plagada de muchos cambios a través del Renacimiento, la Ilustración, la invasión francesa, etc.. Ya a finales del siglo XIX, es cuando el Colegio consolida su reputación como institución educativa y de protección, y cuando comienza una nueva etapa, con la inauguración del edificio en la plaza de la Paja, que llega hasta nuestros días.
Ya en el siglo XX, tras la LOGSE, muchos colegios militares o municipales, que eran en realidad Juntas de Promoción Educativa y no dependían del Ministerio, desaparecen y se convierten en colegios públicos. El Colegio de San Ildefonso era por entonces un colegio municipal que dependía del Ayuntamiento de Madrid y se da entonces una separación, tras la que queda transformado en el CEIP (Colegio de Enseñanza Infantil y Primaria) San Ildefonso, bilingüe y de educación infantil y de primaria, y en la Residencia-Internado San Ildefonso. Aunque se intentó suprimir el internado, como otros muchos, llega un momento en que tiene mucho peso político el que dentro del internado estuvieran “los niños de la lotería”.
En la actualidad, el colegio y el internado comparten edificio y comedor, y tienen su régimen propio. Los Niños de la Lotería pertenecen a la Residencia-Internado y se encuentran ahí, tras solicitar plaza la familia y estar avalada esta solicitud por los servicios sociales.
Hoy son 64 los niños acogidos en este centro, con edades comprendidas entre los 6 y los 14 años, de los cuales un 51% son de origen inmigrante. Este número se viene reduciendo en los últimos años, a pesar de la avalancha de solicitudes, con el fin de asegurar la calidad del servicio. Desde el año 1984, las niñas del Colegio de San Ildefonso también fueron escogidas para llevar a cabo la tarea, a las que los jugadores de la Lotería Nacional agradecen su suave tono de voz.
El día a día de estos niños es el normal de cualquier hogar, con la diferencia de que la labor de los padres la hacen unos educadores y “tienen muchos hermanos”. Tras el desayuno se van al colegio. De los 64 niños, 23 van al Colegio Público San Ildefonso colindante y el resto se reparte por otros colegios de la zona, sobre todo el Covadonga, al que asisten todos los de secundaria. “Por filosofía educativa tratamos de repartirles en colegios distintos; el hecho de que muchos salgan fuera da a su rutina un sentido diferente que si salieran de su dormitorio para atravesar un pasillo y meterse en un aula. También, repartiéndolos en varios centros evitamos su notoriedad de grupo y la estigmatización que sufren estos niños, de los que se piensa que vienen de familias conflictivas. El objetivo de este centro es fundamentalmente social; somos un centro único en España, desgraciadamente, porque harían falta muchos más.”.
Los educadores son 18 y tienen varios turnos para atender todas las necesidades de los niños. El resto del personal del Internado lo componen conserjes, cocineros y personal de limpieza, que es el único que se subcontrata.
Como filosofía del colegio también está el que estos niños se vayan a sus casas durante los fines de semana y las vacaciones, para que hagan vida familiar y no se desvinculen.
Según Esperato Fernández Grande, Director del Centro, “se intenta darles una vida normal y calor familiar, y la verdad es que se les ve felices. El aumento de solicitudes año a año así lo confirma.Aunque parezca que un educador por cada 15 niños es un lujo, la situación cambia si se tiene en cuenta que no solo están cerca para ayudarles con las tareas, sino para educarles... escucharles... compartir... hacer de padre o madre... abrazarles...” También se enorgullece de las opiniones sobre el centro que han vertido expertos en Leyes de Menores que vinieron para hacer un proyecto. Para él ha sido una de las satisfacciones más grandes de su vida, al igual que otras pruebas de calidad, que han superado con nota en todas las ocasiones.
A pesar de que su participación abarca todos los jueves y sábados del año, además de los Sorteos Viajeros, el Sorteo de Navidad y la fechas previas al mismo, son un acontecimiento especial para los niños.
La mayor parte de los niños del colegio están encantados de participar en la actividad de la Lotería (unos cuarenta y ocho), sobre todo por salir en televisión o realizar viajes, pero en general para ellos es una actividad más. Lo normal es que sean niños entre los 8 y los 11 años de edad, con el fin de minimizar los inconvenientes de la dificultad con las cifras de los más pequeños y los posibles cambios de voz de los más mayores. Esperato nos cuenta algunos detalles más. “Cuando los niños ingresan en el centro, las familias firman un acuerdo en el que se comprometen a que su hijo cante en la Lotería si hiciera falta. Es algo que se hace como previsión ante cualquier accidente o imprevisto, pero nunca ha hecho falta porque todos ellos quieren participar libremente. Los jueves y los sábados van entre dieciocho y veinte niños. A los Sorteos Viajeros van diez, porque allí cuentan con ayuda extra para sacar las bolas. Y en Navidad son treinta y seis, cuatro más que el año pasado, ya que hay una tabla nueva”.
Los Sorteos de Navidad y el Niño son los grandes acontecimientos del año, sobre todo el primero. Aunque todo se controle una y otra vez, hasta el mismo día de la fecha se intenta cuidar el más mínimo de los detalles. Los niños ensayan durante todo el mes de noviembre, una hora mínimo, y a veces más. Previamente se han hecho las parejas teniendo en cuenta cómo casan las voces según lean el número y el premio. La repercusión del Sorteo es grande y hasta el día 18 que es el ensayo general, los críos viven intensamente lo que se avecina, sin muchos nervios, como bien nos contaron, pero siendo muy conscientes de la importancia de lo que hacen y de su responsabilidad, para toda España, para el Colegio, para el Ayuntamiento y para LAE.
El día del Sorteo de Navidad, la avalancha de aficionados y medios de comunicación les invaden y están deseando que les toque cantar. El problema viene si el Gordo sale muy pronto porque entonces se deshinchan. El saber que no van a ser ellos ya quienes lo canten, ni salir en la tele, ni ser famosos... les hace perder la ilusión. La prensa además solo quiere a los cantores y se olvida de la otra pareja que ha sacado la bola y, por supuesto, del resto de niños de San Ildefonso que han participado.
La ‘Asociación de Ex Alumnos del Colegio de San Ildefonso’ es una entidad sin ánimo de lucro, fundada en octubre de 1922 e integrada por ex alumnos y ex alumnas del ‘CEIP-Colegio de Enseñanza Infantil y Primaria San Ildefonso’ y de la ‘Residencia Internado San Ildefonso’.
Sus fines principales son potenciar las relaciones entre los antiguos alumnos y el ‘Colegio de San Ildefonso’, con objeto de hacer posible una mutua ayuda de colaboración y asistencia entre individuos ligados por vínculos de amistad y compañerismo a esta Institución. De la misma manera, ofrecer servicios al colectivo de compañeros ‘mayores’ en los que se pretende cubrir aspectos tales como el apoyo domiciliario o los problemas de movilidad reducida. En definitiva, intentar ofrecer soluciones para un mejor desenvolvimiento de sus compañeros ‘ildefonsinos’ en la sociedad actual.
El presupuesto del Internado corresponde al 100% al Ayuntamiento de Madrid. Con LAE existe un convenio por el cual este aporta una subvención de 300.000 euros para diversos gastos específicos. Según afirma el Director, “justificamos lo que gastamos y no solemos llegar a invertir el total. Nos solemos reunir en el mes de diciembre una comisión mixta formada por LAE, el Ayuntamiento y nosotros, hacemos una previsión de gastos y se aprueba”.