Llegó y tocó. El día 22 de diciembre tuvo lugar el Sorteo Extraordinario de Navidad de 2006, cuyo premio Gordo de 540 millones de euros (3 millones de euros por serie), recayó en el número 20.297, del que se vendieron 125 series en Almazán (Soria), y el resto en Onil, Benidorm y Alicante (Alicante); Santiponce (Sevilla); Valencia; Vitoria (Álava) y Fuenlabrada (Madrid).
El Segundo Premio al número 37.368, se vendió íntegramente en Madrid, en la administración 59 de la Puerta del Sol, y repartió 180 millones de euros (1.000.000 de euros por serie). Y el Tercer Premio, unos 90 millones de euros (500.000 euros por serie), fue íntegro para todos aquellos que habían comprado el número 79.735 en Oviedo y Avilés.
En la segunda tabla, los niños Naomí Sánchez y Bryan Lafebre cantaron el Gordo de las bolas que habían extraído sus compañeros Tamara Muñoz y Beatriz Sánchez. Nuevos nombres de niños de San Ildefonso para unirse a la historia de este Sorteo de Navidad.
Este año, el sorteo ha constado de 180 series de 85.000 números cada una, siendo el total de la emisión de 3.060 millones de euros, que se ha repartido en un 70% en premios, unos 2.142 millones de euros. El precio del décimo ha sido de 20 euros y el del billete de 200 euros. En la totalidad del sorteo se han repartido 24.001.200 premios. La novedad con respecto al año anterior ha sido el aumento del número de series a 180, lo que ha supuesto un incremento del 5,88%, tanto en el importe de la emisión como en el número total de premios ofrecidos. Otras novedades han sido estrenar nuevos bombos de mayor capacidad, pues el bombo de los números contenía 85.000 bolas y el de los premios 1.787.
Este año, las ventas del Sorteo de Navidad, han sido de más de 2.713 millones de euros, lo que supone un incremento con respecto al año anterior del 5,54%
El Sorteo Extraordinario de «El Niño» tuvo lugar el día 6 de enero, siendo el importe del Primer Premio de 2.000.000 de euros por serie, y el número premiado el 92.034, vendido en El Ferrol (La Coruña), Medina de Rioseco (Valladolid) y Tobarra (Albacete).
Este sorteo ha constado de 50 series de 100.000 números cada una, siendo el total de la emisión de 1.000 millones de euros, de los que se han repartido en premios el 70% de la emisión, es decir 700 millones de euros. Se han repartido 37.812 premios por serie.
El Segundo Premio ha sido para el número 87.711, por valor de 1.000.000 de euros, que han ido a parar a Cáceres. Los reintegros han sido el 0, el 4 y el 8.
La venta de este sorteo ha sido de 752 millones de euros, lo que supone un incremento del 7,2% con respecto al año anterior. El precio del décimo también ha sido de 20 euros y el del billete de 200 euros.
La cita del 22 de diciembre es ineludible para todos los españoles, pero desde mucho antes, el Sorteo de Navidad se va preparando poco a poco, lo que conlleva un trabajo que abarca prácticamente todo el año: nada más terminar el Sorteo de Navidad anual, se empiezan a colocar las bolas para el siguiente, tarea que abarca alrededor de 4 meses; en verano empiezan a venderse los décimos, en noviembre tienen lugar los ensayos de los bombos y los cantos de los Niños de San Ildefonso, y también este año en noviembre tuvo lugar la presentación del nuevo spot publicitario, cuyo slogan ha sido “Es lo que toca”.
Con gran expectación, la presentación de los Sorteos Extraordinarios de Navidad y El Niño tuvo lugar el 16 de noviembre en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid, y estuvo a cargo del Director General de Loterías y Apuestas del Estado, Gonzalo Fernández, además de la intervención de Juan Antonio Cabrejas, Director de Producción, y de Cesar Palazuelo, Responsable de Comunicación y Relaciones con la Prensa.
Bajo el eslogan “Lotería de Navidad. Es lo que toca”, el anuncio trataba del hecho de que comprar Lotería por Navidad es uno de los componentes tradicionales de la fiesta, “En Navidad lo que toca es: viajar... regalar... reencontrarse... pasar frío... pedir lo imposible... compartir y.... jugar a la Lotería”, afirmaba la voz en off del anuncio mientras se sucedían imágenes familiares o de niños en la nieve, bajo las notas de la melodía que compuso Ennio Morricone para la película “Cinema Paradiso”.
Poco después de abiertas las puertas del salón, tanto éste como los pasillos, escaleras, y otras muchas dependencias de la sede central de LAE, se llenaban con una variopinta mezcla de personas que iba desde los tradicionales aficionados, a personajes singulares “con ganas de salir en televisión”, numerosos curiosos, medios de comunicación, jóvenes trasnochadores, personal de LAE... . Apenas quedaba un hueco libre. La inquietud ante el inicio del sorteo crecía mientras se sucedían las entrevistas a todos los protagonistas más destacables y las crónicas desde cualquier rincón. Muy cerca, en una sala tras el escenario, los niños de San Ildefonso, permanecían aislados para no romper su concentración, momentos que ellos aprovechaban para jugar o leer, ajenos en cierto modo a lo que su participación representa en este día.
Como manda la tradición y como bien respalda el reglamento, los primeros momentos del acto correspondieron a las peticiones de todos aquellos que querían comprobar “que su número estaba allí”. Realidad tras la que se esconde la necesidad de un momento de gloria, y unos minutitos de salir en televisión, de una veintena de personas que año tras año se acercan al estrado: así lo hizo un paisano vestido de Supermán, un señor vestido de Lotera, un piloto de Renault, participantes en la Peña Huesca 29 de Móstoles, un Papá Noel, un hombre disfrazado de obispo, una bruja, un señor vestido con un traje de nuestras antiguas pesetas... Muy cerca había alguien vestido de oso, alguien empapelado de fotocopias de su décimo, una pandilla de jóvenes apurando la noche madrileña, los del programa “Caiga quien caiga” haciendo bromas... también había algún niño, había ositos de promoción en las manos de muchos asistentes, y hasta un señor que dormía plácidamente. Si hubiera que buscar una palabra para definir aquel escenario, sería difícil pero ”mucho ambiente, alegría y expectación”, podrían servir perfectamente.
Junto a los Niños de San Ildefonso, que estrenaban uniforme, y el personal de LAE que trabajaba sin descanso en un día clave para ellos, otro de los grandes protagonistas del día fue la prensa, con un despliegue digno de una boda real. En dos salas habilitadas especialmente para ellos, los profesionales de la radio y los de la televisión, se afanaban por cubrir la noticia, reflejando con información e imágenes cada minuto del evento. Improvisados platós se montaban al momento en los pasillos del salón y en cualquier esquina.
Cuando empezó el sorteo propiamente dicho, los ánimos exaltados se cambiaron a otros más expectantes, y los cantos de los niños se fueron alternando entre premios, números, aplausos, risas, noticias de las primeras localidades agraciadas, decepción y suspiros ... pero sobre todo, prevaleció la alegría entre todos los que allí estuvimos por estar participando en un acontecimiento de la vida española que aún no tiene competidor.
A pesar de que la suerte es la que manda, cuando llega el Sorteo de Navidad, lo que tienen muchos españoles en las manos no es un número al azar, sino el producto de una mezcla de superstición, estadísticas y el gusto personal. Previo al sorteo, en todos los medios de prensa se suceden reportajes sobre las terminaciones favoritas, los números gafe, las originales combinaciones que muchos hacen para su número, y un sinfín de anécdotas relacionadas con el Sorteo de Navidad. Luego, llega el día 22, y la ilusión se transforma en muchas otras sensaciones. Los más agraciados, nos cuentan la anécdota que les llevó a su número ganador; los más fanáticos ya están pensando en el siguiente sorteo, y para una gran mayoría, nuestra decepción dura poco porque sabemos que la suerte es la que manda.
Curiosidades de los números bonitos:
El origen de la Lotería Nacional con emisión de billetes se remonta a finales del siglo XVIII, y se cree que en su nacimiento tuvo mucho que ver el apoyo incondicional del marqués de Esquilache, ministro de Hacienda del rey Carlos III. Nació con ciertas semejanzas en cuanto al funcionamiento de la lotería que ya existía en Nápoles (Italia) y se la denominó como Lotería Primitiva o Lotería de Números.
Por una Real Ordenanza de 30 de septiembre de 1763 queda establecida, siendo José Pella su primer director y estando situadas sus oficinas en la madrileña plaza de San Ildefonso. La primera extracción se celebró el 10 de diciembre de 1763, con una recaudación total de 187.500 reales, de los que 133.600 reales regresaron a las arcas de la Hacienda Pública. El primer sorteo en el que tomaron parte los niños del Colegio de San Ildefonso fue el 9 de marzo de 1771.
Más tarde, ante las Cortes Generales y Extraordinarias en Cádiz, se presentó un nuevo proyecto de Loterías con origen en el existente en Nueva España (actual Méjico). La propuesta tuvo una acogida muy favorable por los cargos de la época y en sesión plenaria de 23 de noviembre de 1811, las Cortes de Cádiz aprobaron la propuesta sin un solo voto en contra.
Esta Lotería, cuya Instrucción se publicó exactamente el 25 de diciembre de 1811, fue denominada por el pueblo “Lotería Moderna” para diferenciarla de una manera clara de la “Lotería de Números” o “Lotería Primitiva” existente en España. El Estado se reservaba el 25% del importe total de billetes, dedicando el resto a premios.
El 4 de marzo de 1812, quince días antes de que se proclamara la Primera Constitución Española de nuestra historia, se celebró en Cádiz el primer sorteo de esta nueva modalidad de Lotería. Inicialmente, la Lotería Nacional estuvo circunscrita a Cádiz y San Fernando; más tarde saltó a Ceuta; posteriormente, y según iban retirándose los ejércitos napoleónicos, se extendió su venta, primero al resto de Andalucía y después por toda España. El último sorteo de la Lotería Moderna que se celebró en Cádiz tuvo lugar el día 27 de enero de 1814; luego cambió su sede a Madrid, que estrenó sorteo el 28 de febrero de 1814.
Muy pronto, el público tuvo la última palabra y las cifras demuestran su preferencia por la Lotería Moderna frente a la Primitiva: en el periodo de 1815 a 1817, la primera duplicaba los ingresos de la segunda y en los dos años siguientes los doblaba con creces. En 1817 funcionaban en España 497 Administraciones de Lotería, de las cuales veinticinco estaban situadas en el casco urbano de Madrid y cinco en el de Barcelona, siendo desempeñadas todas por varones, excepto dos, una en Barcelona y otra en Murcia, regentadas por mujeres.
Con respecto al Sorteo Extraordinario de Navidad, parece que se celebró ininterrumpidamente todos los años desde 1812, e incluso se da la fecha del 18 de diciembre de 1812 como la de su origen, aunque más por el entusiasmo, sentir popular, y proximidad a esas fechas que por la denominación en sí mismo. Sin embargo, no fue hasta 1892, noventa años después, cuando surgió la primera mención que hacía referencia expresa a este sorteo en el listado de premios. El 22 de diciembre de 1897, aparece ya impreso el nombre del “Sorteo Extraordinario de Navidad” en toda la emisión de los décimos puestos en circulación.
En 1812, el precio del billete fue de 40 reales y el Gordo de 8.000 pesos fuertes. En plena Guerra Civil española en 1938, se celebraron paralelamente 2 sorteos el día 22 de diciembre: uno en Barcelona (Zona Republicana) y otro en Burgos (Zona Nacional).
Hasta el momento, ha sido difícil determinar con exactitud la fecha inicial de los sorteos de esta denominación ya que, ni en los programas respectivos, ni en las resoluciones insertas en publicaciones oficiales, ni aún en las listas de números premiados, figura el título de Sorteo de El Niño, extremo que queda subsanado a partir de 1966.
Lo que parece seguro es que estos sorteos existían con anterioridad a estos años y que fueron así conocidos popularmente, quizás por la proximidad a la Epifanía del Señor o la Adoración del Niño por los Magos de Oriente.
Así, de lo que se sabe por documentos y antecedentes, parece que fue en 1941 cuando se configura este sorteo con personalidad y denominación propias, hasta convertirse en el segundo sorteo en importancia de la Lotería Nacional. En esa fecha, consta que fue institucionalizado por el entonces Director General de Timbre y Monopolios. Fue entonces, a raíz del rotundo éxito del sorteo celebrado antes de la Epifanía del Señor, cuando se decidió al año siguiente, 1942, que se convirtiese en sorteo extraordinario. En 1941 el sorteo constaba de 4 series de 42.000 billetes cada una, a 150 pesetas el billete, dividido en décimos de 15 pesetas. Se vendieron entonces 166.668 billetes, con una recaudación de 25.230.000 pesetas que reportaron un beneficio de 7.700.300 al Estado.
También podemos decir que todos los sorteos se han celebrado ininterrumpidamente por el sistema antiguo o tradicional hasta 1965 y por el sistema moderno o de bombos múltiples desde el siguiente año. En 1999 fue el primer año en que se celebró el sorteo el día 6 en vez del 5 de enero.