zona extra 2
Portada > Actualidad > La 3ª Promoción de la Apuesta Hípica premiada

La 3ª Promoción de la Apuesta Hípica premiada

En plena temporada de otoño en el Hipódromo de La Zarzuela, la 3ª Promoción de vendedores de la Apuesta Hípica ha estado en Madrid para disfrutar el premio a su esfuerzo. 75 Puntos de Venta y sus acompañantes pudieron, de nuevo, vivir en directo el apasionante mundo de las carreras de caballos.

Los pasados 7 y 8 de octubre, 75 Puntos de Ventas estuvieron en Madrid invitados por LAE como premio a su esfuerzo en la promoción de la Apuesta Hípica. En esta ocasión, los premiados han sido aquellos que han obtenido, durante los meses de junio y julio, el cociente más alto resultante de dividir su venta de Apuestas Hípicas entre su venta total de Juegos. La mayor parte de ellos vinieron con sus acompañantes, y además se contó con la asistencia de diversos Delegados Comerciales.

El programa organizado para ellos era muy parecido al de las anteriores Promociones, pero con algunos cambios. Tras la llegada el sábado al hotel Meliá Avenida de América, todos pudieron conocerse en un café de bienvenida que tuvo lugar en uno de los salones del hotel. Este año, como novedad y después del magnífico buffet del que disfrutaron, se les proyectó un divertido vídeo-montaje sobre la Apuesta Hípica que arrancó sonrisas y aplausos en los asistentes y que relajó, más aún, el ambiente para la posterior sesión de trabajo. Sesión que fue un ameno intercambio de opiniones entre los asistentes y Jacinto Pérez, Director Comercial de LAE, que una vez más se convirtió en un elocuente “maestro de ceremonias” y que fue recopilando impresiones, anécdotas y comentarios sobre la venta de la Apuesta Hípica. Posteriormente, fueron a la sede de LAE para conocer el Salón de Sorteos, escuchar algunas explicaciones acerca del mundo hípico y sus apuestas, y hacerse fotos en tan entrañable lugar. La cena posterior tuvo lugar en el restaurante El Bosque Sagrado.

Un día en las carreras

Al día siguiente, la jornada en el Hipódromo de La Zarzuela fue la más esperada y la que colmó las expectativas de todos los premiados. Fueron recibidos por representantes del hipódromo, recibieron una acreditación VIP, visitaron las instalaciones, y cómo no, hicieron apuestas y vieron las carreras desde un lugar especial.

Con esta iniciativa LAE quiere estimular e incentivar la implicación de los Puntos de Venta en la comercialización de la Apuesta Hípica, el último juego incorporado a la Entidad. La mayor parte de los Titulares han incidido en la dificultad que entraña vender una apuesta que requiere de ciertos conocimientos, o como poco, de cierto interés por el mundo de las carreras de caballos. A ello se suma la falta de interés en algunas ciudades y pueblos de España donde no existe, ni remotamente cerca, un hipódromo. Pero todos los Puntos de Venta lo están intentando, cada uno a su manera, según se dedujo de la sesión de trabajo del sábado: la mayor parte de ellos, haciendo peñas, o buscando a alguien que sepa de caballos para que las haga, o haciendo boletos y vendiéndolos después, o echando mano de revistas especializadas, Internet, etc.

La despedida, tras una magnífica comida también en el Hipódromo, fue de nuevo un cúmulo de emociones, tras dos días plenos de actividades y reuniones entre amigos. Cada uno se marchó con sus recuerdos. Nosotros nos quedamos con los nuestros de haberles conocido un poco mejor. Esperamos que la vivencia de las carreras de caballos haya compensado su esfuerzo en la venta y les sirva también para poder animar mejor a sus clientes con esta apuesta tan emocionante .

Señora Carmen

Son ya dos las ocasiones que he tenido de conocer muy de cerca las inquietudes de los titulares de la Red de Ventas, compartiendo fines de semana con algunos, a propósito de las promociones realizadas para fomentar la venta de la Apuesta Hípica.  

He de decir que nunca había tenido esta oportunidad, que es lo mismo que haberme visto privado del contacto con personas de las que siempre se tiene mucho que aprender.  

En las dos ocasiones, nuestros invitados a Madrid nos han dado o ratificado las claves de por qué se vende/no se vende la Apuesta Hípica. Quiénes mejor que ellos, que conocen muy bien a sus clientes, para saber qué se puede hacer para que un juego con poco arraigo social acabe calando en la sociedad, y se convierta en un juego atractivo y emocionante, por qué no, como las carreras de caballos.  

Nos han contado el papel importante que en este negocio juegan los prescriptores de peñas, para vencer esa reticencia a jugar porque el público dice que sabe poco o nada de caballos. Nos han dicho que el tamaño de las peñas no importa, aunque sean de cuatro o cinco personas. También hemos podido comprobar que, para vender un juego, el vendedor tiene que tener entusiasmo y confianza en el futuro. Oí, y no sin razón, que “es imposible que un cliente pida una apuesta si aprecia que el que la vende duda del valor de lo que vende”.  

Todo esto no es más que un resumen de las sugerencias y conocimientos que en esos días pude recibir de boca de los ganadores de la segunda promoción realizada entre la Red de Ventas, para aumentar las de la Apuesta Hípica. Pero hay algo todavía más importante que los conocimientos y la información recibida, y que tuve el privilegio de conocer de primera mano. Conocí a la Señora Carmen, de Calanda por más señas. Sí, a la Señora Carmen, como así se hace llamar.  

La Señora Carmen tiene setenta y tantos años, que se puede decir su edad. Ha sido titular de un Punto de Venta. Entusiasta donde las haya. Y con un carácter que destila gran tesón, como buena maña que es, y no menores dosis de optimismo. “Agustina de Aragón” la llamaba yo, con tanto atrevimiento como confianza me daba saber, que estaba frente a una persona rebosante de la sabiduría y tolerancia que proporciona una vida vivida de acuerdo consigo misma y con los demás.  

Decía la Señora Carmen, con la que compartí unos buenos ratos de charla en esa mañana espléndida de domingo, que hay que entusiasmarse con lo que se tiene entre manos, con lo que se vende y se hace, porque si no las cosas no funcionan. Y así, la Señora Carmen, provista de un paraguas para protegerse del sol, vio, –¿soportó?, yo creo– unas tres carreras de caballos en el Hipódromo de La Zarzuela, lugar donde estuvieron los ganadores y acompañantes de la segunda promoción de la Apuesta Hípica. Puedo asegurar que hacía un sol de justicia, pero la Señora Carmen –supongo que ya retirada del día a día de la venta de loterías y apuestas– decía que tenía que conocer qué era aquello de las carreras de caballos, para así poder convencer a algunos de sus antiguos clientes de que las apuestas hípicas están bien, que tienen su aquél, y que hay que probar a jugar, en definitiva. La Señora Carmen me dijo que siempre mimó a sus clientes y que si alguno le quitaron o perdió, supo ganarse otros. La Señora Carmen concluía sus alegatos dando con los nudillos de su mano sarmentosa encima de la mesa, sentenciando que los clientes son sagrados, porque se vive de ellos. Y del mismo modo que al cliente habitual de un bar, el camarero le prepara el café nada más verle entrar por la puerta, ella también preparaba las apuestas de sus clientes tan pronto asomaban por la de su local, porque conocía sus gustos y sus aficiones. En resumen, la Señora Carmen remataba sus charlas de marketing –el que aprendió del día a día, trufado con grandes dosis de sentido común– dando una solución muy sencilla a un gran problema, “EL PROBLEMA”: el asunto de la venta, incluso el de la Apuesta Hípica, se resuelve con trabajo, mucho entusiasmo e imaginación. Casi nada, y eso que la Señora Carmen no ha realizado cursos de postgrado en un instituto de empresa.  

Lo curioso es que las conclusiones de esta maravillosa y optimista baturra, no se diferenciaban mucho de las opiniones de otros titulares de Puntos de Venta, que también se hicieron acreedores del viaje a Madrid. El común denominador era el tesón y la creatividad. Esa frase: “si yo no sé mucho de caballos, busco a alguien que entienda más que yo, y a partir de ahí creo una peña con aquellas personas dispuestas a jugar, pero a las que el desconocimiento no les anima”, era bastante común, incluso en aquellos casos en los que encontrar a alguien medio-experto en caballos resultaba difícil.  

Sinceramente creo que, aunque las cosas nos parezcan cada día más complejas, sucede a veces, sin embargo, que los grandes problemas se resuelven aplicando viejas y sencillas recetas; esas recetas que la Señora Carmen desempolvó en sus gratas conversaciones, pero de cuya eficacia no se puede dudar.  

¡Palabra de baturra!  

César Palazuelos Gonzalo. Responsable de Comunicación y Relaciones con la Prensa de LAE