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Protagonistas de ayer, veteranos de hoy

Manuel Fariñas y su hijo José Manuel junto a Luis de Montis, Delegado Comercial de Santa Cruz de Tenerife.

La fiesta del 60º Aniversario de La Quiniela contó con muchos invitados, todos muy especiales para nosotros, pero hubo algunos, aquellos que empezaron casi hace 60 en esto, que hemos querido traer a estas páginas para recordar juntos todos estos años.

Manuel Fariñas Hernández

Tres años después del nacimiento de La Quiniela, ya estaba Manuel vendiéndolas en su bar de La Orotava (Tenerife), al precio de unas 3 pesetas, cree recordar. “Una persona, que no era un delegado, me ofreció vender las apuestas mutuas en mi bar. Se trataba de un nuevo juego y para ello teníamos que vender unos boletos que la gente compraba y rellenaba, y que nosotros colocábamos en un buzón que nos dieron junto a una llave. Esa persona se llevaba una comisión y era quien venía los viernes a recoger el contenido del buzón. Nosotros vendíamos los boletos a 3,30, que era el máximo permitido. Los clientes nos compraban el boleto, pero podían echarlo en cualquier sitio establecido para eso. Si se olvidaba rellenarlo, perdía las 3 pesetas pagadas. Los viernes se recogían y se ponían en sobre para enviar a Madrid. Poco después conseguimos que esa persona ya no interviniera, hablando para ello con la Delegación. Y fue así como empezamos a trabajar directamente con el Patronato”.  

Manuel vino a la fiesta acompañado de su hijo, José Manuel, quien lleva 30 años trabajando al lado de su padre. Es José Manuel quien nos habla de los cambios que han ido viendo: “Ahora no hay errores, e incluso, hay avances importantes como que se pueda apostar por Internet, o hacer apuestas aleatorias”. Manuel escucha y asiente, luego nos recuerda como “antes las tareas eran más complicadas, a mano todo, te llevaba horas y horas rellenar los boletos ...y cuando llegaron los sellos, el día de cierre era una locura: con clientes llegando a última hora y tú corriendo para atenderles, poner el sello, recoger la liquidación y llevarla a tiempo para que saliera en vuelo para Madrid”. 

Ángel López Franco

Aunque Ángel nació en Méntrida (Toledo), lleva 36 años viviendo en Las Palmas de Gran Canaria. Fue entonces cuando solicitó la venta de quinielas para su establecimiento, el más antiguo en la zona para el tema de las apuestas. En todos estos años, Ángel se ha dedicado a su negocio plenamente, aunque la inseguridad, los robos o querer colocarle una quiniela premiada pero falsa, le han dejado un mal sabor de boca en los últimos tiempos. “Ahora hay menos fallos, es más fácil, rápido, todo es como la noche y el día. Recuerdo antes lo fácil que podía ser equivocarte y poner el sello de 8 en vez del que correspondía, ya que cada quiniela tenía un valor. En los recuentos, por ejemplo, teníamos que tener mucho cuidado a la hora de llevar las quinielas al Patronato”.  

Ángel ya está jubilado y su familia es la que se encarga del negocio. Él, mientras, se dedica a las relaciones públicas y a escribir, un hobby que le ha mantenido ocupado durante muchos años creando una novela que por fin está acabada.  

José Som Cerezo

José fue uno de los protagonistas de la fiesta que tuvo el honor de subir al escenario, junto con dos receptores veteranos, y apagar las velas de la tarta del 60º Aniversario de La Quiniela. Cuando le preguntamos que sentía, nos contestó con ese buen humor que tienen los andaluces, que “más viejo”. “Todas estas cosas me traen muchos recuerdos de muchos años vividos. En el caso de mi negocio, se trataba de una papelería a la que concedieron las apuestas porque teníamos contacto con el Delegado de aquel entonces, abuelo del actual, ya que vendíamos La Hoja del Lunes, y él era el director. La diferencia del negocio de las quinielas, cuando yo empecé allá por el año 49, con la actualidad es enorme. Ahora todo es coser y cantar pero yo tengo el orgullo de haber sido de los primeros. Recuerdo los primeros 30 boletos que vendí, el mío incluido, cuando las quinielas eran por goles. Pero no es como el Quinigol de ahora que pones los goles y ya está; entonces había que acertar el resultado, y si se acertaba el total, eran 30 puntos, si se acertaba con la misma diferencia de goles eran 20 puntos, y después, por cada gol de diferencia, rebajabas un punto. Vendíamos el boleto por dos pesetas, creo; si el cliente se equivocaba a la hora de rellenar el boleto, se lo canjeábamos por 10 céntimos. Luego vino el sello, y el 1-X-2, y luego la validadora, y luego el terminal…”.  

Juan Salañer Piqueres

El antiguo Delegado de Valencia tuvo conocimiento del negocio de las Quinielas mientras volvía de Madrid en avión y alguien le habló del concurso que iba a convocarse para ese puesto. Entró y se convirtió en Delegado, puesto en el que ha estado de 1948 a 1998. “En los inicios las Quinielas eran una cosa nueva y bastante difícil de introducir, por cuanto que no se conocían, había poca venta, la comisión era muy baja y tenía muchos inconvenientes de papeleos, de buzones… Pero conforme aumentaba la popularidad del fútbol y la cuantía de los premios, también aumentaba el interés de los expendedores por el producto”.  

Ahora que estamos de aniversario y es tiempo de recuerdos, Juan Salañer nos cuenta cómo ha ido viviendo los cambios. “Todo el trabajo era manual. Ahí no existían máquinas de ningún tipo. Imagínese lo que es: recogida… ¡todo manual! control, revisión de los boletos, escrutinio… Ahora, hay una cosa que se mantiene en común, lo más importante, de en su día el Patronato y hoy de LAE, que es el Receptor. Él es nuestro brazo derecho y es la base del éxito, tanto de La Quiniela, como de todos los juegos que en estos momentos administra LAE. En este sentido, para los Puntos de Venta los cambios técnicos que ha habido, han permitido llegar a las cantidades de venta que se han alcanzado ya, y a otras ventajas”.  

Recuerdos de las Quinielas  

Juan Salañer recuerda años y años de novedades y cambios en las Quinielas. “Para que se hagan una idea: un escrutinio en los años primeros solía tardar dos días... dos días y medio. El pago de premios se hacía a los quince días. Todo se hacía manual o por máquinas, al principio muy susceptibles de fallos y de mucho trabajo… Qué duda cabe que con el paso del tiempo, la técnica ha ido perfeccionando el juego de La Quiniela y basado sobre las mismas personas y los mismos equipos de fútbol… Toda esa tecnología ha permitido algunas variaciones, pero en síntesis, yo creo que las Quinielas siguen siendo las Quinielas: resultados de fútbol sobre los equipos favoritos. En cuanto a la creación de peñas… eso fue una cosa revolucionaria en su momento, que ha ido en aumento y qué duda cabe que cambió un poco, no el sistema sino la posibilidad de jugar más público. Ayudó mucho el Receptor como persona que aconsejaba la práctica de las peñas, de las combinaciones, los métodos que se habilitaron por el Organismo para que se pudieran hacer el máximo de apuestas… eso qué duda cabe, lo cambió. En el futuro yo creo que las variaciones pueden ser pocas. La afición sigue siendo la misma y la ilusión por ganar tu equipo y ganar tu apuesta es muy similar y se mantiene con la misma ilusión”.  

Con respecto al futuro de la Quiniela, el antiguo Delegado Comercial de Valencia lo tiene muy claro: “Yo creo que ha llegado o está llegando a su solidez, a su mantenimiento y con muy pocas variantes… quizás introducir una nueva apuesta, pero no va a haber ninguna revolución en ese campo. Si vemos Europa o el resto del mundo, vemos que las apuestas tienen un contorno que se dominan y que ha llegado ya al conocimiento del público y a su aceptación. Por lo tanto yo no creo que haya variaciones, habrán aumentos lógicos a las novedades… por las curiosidades y porque hay público que decepcionado se traslada de una apuesta a otra. Pero no, no creo en grandes cambios en el futuro”.  

Acabamos la entrevista preguntando a Juan Salañer por algunas de las anécdotas de estos 54 años. “¡Madre mía! imagínese usted la cantidad de anécdotas que podría contarle… de premios… de gente… de desilusionados… de satisfechos… ¡interminable!. Pero hay algunas anécdotas que se quedan en la memoria. Quizá el primer millón que se dio en las Quinielas, ¡que además se dio en Valencia! (tuve esa suerte, como Delegado). Otra anécdota pues, gente que creía que podía ser millonario y cuando comprobaba sus resultados: o había distraído el boleto, o se había perdido o lo tenía una persona que no era de su confianza… Tantas y tantas anécdotas que sería interminable. Hoy existen las mismas, lo que ocurre es que se hace menos publicidad de las anécdotas. Pero es un mundo de ilusión y como tal mundo de ilusión, tiene un anecdotario muy completo” .  

Los boletos electrónicos: El nuevo futuro de la Quiniela

En el 60º Aniversario de La Quiniela no todo ha sido nostalgia del ayer. Hay una novedad importante: los boletos electrónicos, una realidad que nos llevará hacia un futuro diferente en la historia de este juego sin límites.  

Los boletos electrónicos son programas de ordenador que facilitan la participación en el juego de La Quiniela mediante el método Condicionado o Reducido. Entre otras muchas ventajas, informan del coste de cualquier jugada según se van introduciendo o modificando los pronósticos o condiciones; incluyen utilidades para informar de las jugadas, facilitando la realización de jugadas compartidas (peñas), y actualizan automáticamente vía Internet los resultados y el escrutinio oficial de cada jornada de 1X2. Se pueden obtener en la dirección www.boletos-lae.com o una copia del CD en los Puntos de Venta o en la Delegación Comercial.