
¿Quién no conoce a los niños de San Ildefonso? Ellos se encargan de anunciar cada año la llegada de la Navidad, y se convierten cada 22 de diciembre en protagonistas de un sorteo que no sería el mismo sin ellos.
Son muchos los años que llevan cantando los niños de esta institución los premios de la Lotería; pero no sólo lo hacen en el Sorteo de Navidad, sino en todos los demás sorteos de Lotería Nacional que se celebran a lo largo del año.
Hoy en día, el Colegio y la Residencia-Internado son independientes, aunque siguen compartiendo el mismo edificio y parte de las instalaciones, situadas en la calle Alfonso VI, en el corazón del madrileño barrio de La Latina. Su origen se remonta casi quinientos años atrás, fecha en la que se fundó como un centro de beneficencia que ofrecía amparo, tutela y enseñanza a los niños más necesitados del Madrid de la época. Pero no sería hasta 1771 cuando el nombre de la institución quedó ligada de forma indisoluble a la historia de la Lotería. Diego López, de siete años, el primer niño que sacó y cantó un número de la Lotería, inició una tradición que se ha conservado hasta hoy, y que constituye (además de la sustanciosa oferta de premios) uno de los mayores atractivos de la Lotería.
Los niños de la suerte
“La Lotería es vital para nuestra institución”, asegura Esperato Fernández, director de la Residencia-Internado San Ildefonso desde hace 15 años. Gracias a un convenio firmado con Loterías del Estado, esta institución recibe anualmente algo más de trescientos mil euros, imprescindibles para llevar a cabo gran parte de su programa de actividades. Entre las más importantes que cubre esta aportación, el director del centro destaca la contratación de cuatro profesores de apoyo (fundamentalmente para las asignaturas de lengua y matemáticas), la concesión de becas a antiguos residentes para que puedan continuar sus estudios (anualmente se conceden alrededor de 60), así como la financiación de actividades culturales, excursiones, viajes, etc. En la residencia, además del director y el subdirector, trabajan de forma permanente 16 educadores, dos psicólogos y un administrativo, aparte del personal de cocina y conserjería.
La Residencia-Internado San Ildefonso acoge, en la actualidad, a 75 niños y niñas, con edades comprendidas entre los 6 y los 14 años, todos ellos procedentes de familias con dificultades socioeconómicas. En la residencia encuentran un ambiente familiar y todo el apoyo educativo que necesitan. “Todo el que nos visita se queda sorprendido del buen ambiente que reina aquí”, asegura Esperato Fernández, que considera su labor muy gratificante: “Este trabajo te permite ver los resultados, cómo progresan los chavales, y sentir todo su cariño supone una experiencia extraordinaria”. En la residencia encuentran actividades que les ayudan a completar su formación: clases de refuerzo, de informática, apoyo psicológico, visitas culturales, fines de semana “multiaventura”... y cuando están a punto de dejar el internado, un viaje de “fin de residencia” a Mallorca.
Todos los niños quieren participar en el Sorteo de Navidad y, por lo general, se lo toman como una actividad más. Pero la emoción va en aumento a partir del mes de octubre, cuando todos los medios de comunicación desean verles, compartir con ellos un día de sus vidas, asistir a los ensayos, conocer sus ilusiones... En noviembre, los 36 niños y niñas que componen las nueve tablas del sorteo ensayan prácticamente todos los días, pero también dedican muchas horas a atender a los periodistas. Están acostumbrados a vivir su protagonismo con mucha ilusión pero sin demasiados nervios.
Una de las tareas más difíciles, según nos cuenta Esperato Fernández, es la de formar las parejas idóneas de niños cantores. Porque no todas las voces se acoplan a la perfección, ambas tienen que “empastar” muy bien para conseguir que el esperado estribillo suene como manda la tradición. Y por fin llega el gran día… Aunque en alguna ocasión algún niño ha perdido la voz en el momento decisivo, se ha equivocado al cantar la cifra o una bola resbaladiza se le ha escapado entre los dedos, lo cierto es que los contratiempos son mínimos y estos niños, muy bien preparados, demuestran una gran soltura y profesionalidad en el escenario. “Podrían ocurrir muchas más anécdotas, pero por lo general, todo suele salir muy bien”, confirma el director del centro.
Durante el resto del año, un grupo de dieciocho niños se encarga de extraer las bolas en los sorteos de los jueves y sábados de Lotería Nacional. También participan diez niños en los sorteos viajeros, ya que en estas ocasiones suelen contar con ayuda para extraer las bolas de la suerte. Cuando realizan su ingreso en la residencia, las familias firman un acuerdo que permite a los chavales participar en la celebración de los actos de la Lotería. Por realizar esta labor reciben una cantidad de dinero, también con cargo al convenio, que sus tutores ingresan en una cuenta bancaria para que puedan disponer de unos ahorros en el futuro.
La relación entre Loterías del Estado y la Residencia-Internado de San Ildefonso constituye una simbiosis perfecta. Los niños aseguran la permanencia de una tradición centenaria, uno de los principales sellos de identidad del Sorteo de Navidad, al tiempo que esta institución goza de mayor prestigio y medios económicos que otros centros escolares. Y con ello, de nuevo, se hace realidad el lema: con la Lotería, ganamos todos.