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Administración Nº 67 de Madrid
Titular: Juan Luis Castillejo Bermúdez

“La Red de Ventas es el escaparate de LAE”



¿Quién no ha oído hablar alguna vez de ‘Doña Manolita’? Se trata de una de las administraciones con más tradición de nuestro país. Durante el mes de diciembre, este establecimiento, ubicado en la Gran Vía madrileña, es un hervidero de clientes, curiosos, periodistas… Todos quieren saber la fórmula de su éxito y probar allí suerte en el sorteo más famoso del mundo.

Durante los meses de noviembre y diciembre “Doña Manolita” está siempre llena de gente.

En las semanas previas al Sorteo de Navidad se forman largas colas a las puertas de esta Administración.

“¿Sabes qué número me gustaría comprar? El 23.782, que es el día de mi cumpleaños”, “Creo que ya no les queda ningún número terminado en cinco”, “¿Le compramos un décimo a tu madre?”, “¡Vaya fila! Hemos venido en mala hora”. Éstos son algunos de los comentarios que pueden escucharse en la cola que se forma a las puertas de “Doña Manolita” semanas antes del Sorteo de Navidad. Casi a cualquier hora, decenas de personas esperan en la Gran Vía para comprar la Lotería de Navidad, porque parece que cuando la suerte está en juego, el frío y la espera importan menos. A cualquier hora, la larga fila dobla la esquina y tuerce hasta bien avanzada la calle de Chinchilla; los que allí se congregan charlan entre sí y hacen nuevos amigos: jóvenes y mayores, hombres y mujeres de distintas nacionalidades quieren formar parte de este generoso sorteo y han depositado sus sueños en una de las administraciones más emblemáticas de España. El establecimiento es tan popular que todos los madrileños lo conocen: hasta Joaquín Sabina le dedicó un verso en A la sombra de un león  . Y es que ya lo dice la canción: en “Doña Manolita” se compra suerte, algo mucho más valioso que un número impreso en un décimo de lotería.

Dicen que Manolita, la primera propietaria del establecimiento –y a quien debe su fama–, era una mujer muy guapa. Nació en 1879 y regentó primero un local en la calle San Bernardo. Ya entonces empezó a vender lotería a muchos estudiantes, los cuales, gracias a la simpatía y al don de gentes de la joven, pronto se convirtieron en asiduos clientes. En 1931 la Administración fue trasladada a su actual emplazamiento en la Gran Vía, y su fama no ha hecho más que crecer desde entonces. También cuentan de Manolita que solía veranear en el balneario de La Toja (Pontevedra), al que se llevaba siempre dos maletas repletas de lotería para venderla durante las vacaciones. Desde hace décadas, esta Administración y su primera titular forman parte de los mitos y símbolos madrileños, y muchas personas de todo el mundo siguen visitando cada año este punto de venta que tantos premios ha repartido a lo largo de su historia.

Juan Luis Castillejo es, desde hace ocho años, el titular de esta Administración. Primero la regentó su abuela y después su madre, aunque él ha vivido rodeado de lotería desde hace más de veinte años. Su familia no guarda ninguna relación de parentesco con la fundadora, porque murió en 1957 sin descendencia, fecha en la que fue necesario buscar un nuevo administrador.

Aparte de Juan Luis, en “Doña Manolita” trabajan nueve personas más, todas ellas mujeres. “Trabajamos por turnos, porque nuestro horario de atención al público es muy amplio, de lunes a sábados de 9:30 a 20:30 y los domingos de 16:30 a 20:00 de la tarde”. Pero antes y después de cerrar las puertas de la Administración, queda mucha tarea por hacer: preparar los billetes, cuadrar las cajas, organizar las devoluciones… “Hay muchos días que salimos de aquí a las diez y media”, asegura el titular. Aquí todos hacen de todo, aunque normalmente cinco personas atienden al público y el resto trabaja en el almacén situado en la planta inferior. Tampoco allí les falta ocupación, ya que, entre otras tareas, tienen que gestionar diariamente alrededor de ochocientos pedidos de lotería que les llegan a través de Internet.

“Doña Manolita” es una de las administraciones con más tradición en nuestro país, y aunque ha repartido premios en la mayoría de los juegos de LAE, la Lotería Nacional continúa siendo el producto estrella de esta casa. Tanto es así, que en los meses previos al Sorteo de Navidad se vive una actividad frenética: las colas que a cualquier hora se forman frente a sus puertas así lo atestiguan. Para Juan Luis, el éxito de la Lotería de Navidad se debe a dos motivos fundamentales: “El producto es muy bueno, y LAE lo cuida mucho; el sorteo con los niños de San Ildefonso es fantástico, la publicidad también… pero no podemos olvidar que tenemos la mejor Red de Ventas del mundo, con unos profesionales estupendos, muchos de ellos con años de experiencia. Para mí esto es importantísimo, porque el punto de venta se encarga del contacto con el público, una tarea muy difícil pero muy bonita a la vez”.

En Navidad, todos juegan

“Aquí viene gente de todo tipo. El otro día tuvimos que explicarles a unos clientes alemanes en qué consistía la Lotería de Navidad; continuamente se pasan por aquí muchos turistas extranjeros o de otros puntos de España. Tenemos unos compradores catalanes que cada año se acercan para retirar sus décimos y charlar un rato… además, siempre nos regalan cava”. Lo más curioso sin duda ocurrió hace cinco años, cuando dos clientes habituales se conocieron en la cola de la Administración, se casaron después y tuvieron un hijo. “Tenemos buena memoria: nos acordamos muy bien de todo el mundo e intentamos que el trato sea lo más humano posible; además, siempre les deseamos suerte”. Debido a las largas colas, las semanas anteriores a la Navidad tienen que atender con más rapidez de lo habitual, pero sin descuidar el buen trato que les caracteriza.

“Lo que más nos gusta es hacer amigos, pretendemos que la gente se sienta lo más cómoda posible y así conseguimos que vuelvan. Tenemos muchos clientes asiduos a los sorteos del Jueves y del Sábado, periodistas de la radio, políticos, etc. En Navidad no vienen mucho por aquí porque hay mucho jaleo. Ésta no es una Administración típica en la que entras, compras y te vas. Aquí los clientes siempre se quedan un rato mirando, charlando… Muchas noches, cuando cerramos las puertas, algunas personas todavía siguen aquí dentro, de conversación, a veces tenemos que decirles que ya son las diez, hora de cerrar… El buen trato es lo que más retiene a la clientela. La fama y los premios también, pero en eso estamos todos de acuerdo”.

Según nos cuenta este administrador, cuando termina el puente de la Inmaculada, las ventas de Lotería de Navidad empiezan a bajar un poco. La mayoría de los clientes habituales ya han hecho sus pedidos y, por lo general, las empresas ya han recibido sus encargos. Pero en la última semana siempre quedan algunos rezagados: “Tenemos un cliente fijo que siempre adquiere los cinco últimos décimos que no se han vendido del Sorteo de Navidad. Se pasa por la Administración el día 21 a última hora, espera su turno y cuando ya vamos a cerrar, los compra. Lleva quince años haciéndolo y alguna vez le ha tocado algún premio… pero hasta ahora, nunca el Gordo”.

El valor de la tradición

En “Doña Manolita” se ha vendido tantas veces el Gordo que Juan Luis ya ha perdido la cuenta. Un año repartieron incluso el primer premio del Sorteo de Navidad y el de El Niño… ¿Casualidad? Sí, pero sólo en parte, ya que esta Administración encabeza, junto con “La Bruixa d’Or”, en Sort, las ventas de Lotería de Navidad en toda España.

Como no podía ser de otra manera, “Doña Manolita” también cuenta con muchos abonados: “Hay muchos clientes que juegan desde hace años al mismo número. Por otra parte hay cosas que no cambian y a la gente lo que más le gusta es el décimo de lotería, la mayoría de los españoles suelen comprobar si su número ha tocado con el periódico y el décimo en la mano”. Ellos mismos tienen una pequeña colección de décimos que datan desde 1930, archivados en la planta baja de la Administración: “Es una tradición que no se pierde; de hecho, las ventas de Lotería Nacional (Jueves y Sábado) están subiendo. Eso significa que tanto LAE como la Red de Ventas estamos haciendo un buen trabajo”.

Aunque el 22 de diciembre “Doña Manolita” también abre sus puertas, es un día de fiesta para los trabajadores de esta Administración. Vendan o no el Gordo, cierran a mediodía y se marchan todos a comer para celebrar un año más de trabajo bien hecho y buenas ventas. “Es una costumbre que ya existía cuando yo entré aquí, y las tradiciones hay que mantenerlas”, comenta Juan Luis.

Este administrador asegura que su establecimiento no es un comercio normal. Es consciente de que despacha algo más intangible que la lotería: “Lo que vendemos hasta el día del sorteo son sueños. Nuestra labor conlleva una gran responsabilidad, ya que el dinero que recaudamos no es nuestro, sino del Estado. Nuestra obligación es hacer un buen trabajo porque la Red de Ventas es el escaparate de Loterías y Apuestas del Estado”.

Dime lo que opinas

¿Cómo vivís el día del Sorteo de Navidad?  

Lo vivimos en la Administración ya que, sea laborable o festivo, siempre abrimos. A las dos de la tarde nos vamos a comer todos juntos para celebrarlo: es el único día que “Doña Manolita” cierra después del sorteo.  

¿Cuáles son los números que prefiere la gente?  

De todo un poco… Suelen pedir números de fechas en las que ha sucedido algo, las terminaciones en 13 están muy solicitadas, el número 5 también gusta mucho: de hecho, este año se agotó enseguida. Sin embargo, los números que empiezan o acaban en cero cuesta más trabajo venderlos, y eso que el año pasado el Gordo comenzaba así.  

¿Qué tal se vende la Lotería de “El Niño”?  

La Lotería de “El Niño” sigue una trayectoria distinta de la de Navidad, porque hay muy pocos días de intervalo entre ambos sorteos. Por lo general, la gente “juega con El Niño” después del 22 de diciembre. Muchos de los clientes que vienen a cobrar premios menores de Navidad aprovechan el momento para llevarse décimos de “El Niño”. Entonces las ventas pegan un estirón enorme: muchas veces, a la hora de cobrar es cuando se produce la compra.