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¿Cómo se fabrica la suerte?

Un año más, el otoño pasó volando y nos vimos inmersos en una de las citas más señaladas del calendario: la Navidad. Unas fechas que tradicionalmente se inauguran con el sorteo del 22 de Diciembre, el acontecimiento más importante de Loterías y Apuestas del Estado y uno de los más esperados por millones de españoles. Para que todo salga perfecto, esta gran cita no se improvisa y los preparativos duran prácticamente todo el año. El pasado mes de mayo comenzó en la Fábrica de la Moneda la primera fase de impresión de los décimos de este sorteo; un proceso complejo en el que no se descuida ningún detalle.

Las partes fijas del décimo se reproducen a través de impresoras offset.

Algunos de los colores utilizados en la impresión.

Tras la impresión en offset, los billetes se almacenan en grandes bobinas.

La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, la empresa que emite los billetes y monedas que circulan por millones de manos y bolsillos, es también la encargada de imprimir los décimos de todos los sorteos de Lotería Nacional. Y es que ambos billetes –de euros o de lotería– tienen una importante característica en común: todos representan dinero, ya que un décimo, si está premiado, es el equivalente a un cheque al portador. Con el propósito de evitar falsificaciones y hacer posible la identificación de los décimos deteriorados, el papel utilizado en su fabricación es de seguridad, y a lo largo del proceso se incorporan diversas marcas de seguridad. La principal garantía de autenticidad de un décimo se denomina imagen codificada, un distintivo situado en el reverso que únicamente puede apreciarse bajo una lente decodificadora.

El diseño de un décimo

El proceso que realiza la Fábrica de la Moneda comprende tres etapas fundamentales: diseño, impresión y distribución. Dentro de la fase de diseño se proponen varias opciones para la imagen del décimo, que suelen ser reproducciones de cuadros con motivos navideños, en el caso del Sorteo de Navidad. Una vez que los responsables de Loterías y Apuestas del Estado reciben las pruebas de la Fábrica con las distintas posibilidades, escogen la que consideran más apropiada. Este año, la viñeta elegida ha sido un detalle del óleo “La Natividad” de Pietro Berretini da Cortona, una obra expuesta en el Museo del Prado.

Un décimo de lotería, ese trocito de papel que mide 11 x 6,5 centímetros, reúne un gran cúmulo de detalles, algunos visibles y otros imperceptibles. Los empleados de la Fábrica parten siempre de una plantilla común para todos los sorteos y sobre ella van modificando los distintos componentes: la viñeta, los textos, el fondo, la fecha, el precio… Sin embargo, hay tres elementos que en esta primera fase se dejan en blanco: el número, la serie y la fracción. Estos datos se añaden más tarde y directamente sobre los décimos impresos.

Cuando ya está preparado el diseño se saca una primera prueba. Un corrector revisa entonces las imágenes y el texto, lo que constituye un primer filtro. Si todo está en orden, se envía a Loterías y Apuestas del Estado, donde se realiza una nueva comprobación.

Una vez aprobado el diseño, el siguiente paso consiste en la preparación de los originales que se enviarán a las planchas correspondientes. En total se utilizan seis colores de anverso y uno de reverso: en el anverso lleva la viñeta en cuatricromía, el fondo y una impresión de seguridad; en el reverso lleva un sólo color. La imagen de la viñeta de la Sagrada Familia de Pietro Berretini se imprime, por lo tanto, en cuatricromía (cián, magenta, amarillo y negro) y se elabora un archivo por cada una de las tintas que componen el décimo. Antes, cuando el proceso se realizaba mediante la fotomecánica, se elaboraban varios positivos, uno por cada color, llamados fotolitos. Desde hace ya más de una década, ese montaje fotográfico se sustituyó por la edición electrónica, y ahora toda la información está contenida en archivos informáticos.

Impresión y distribución

En una primera etapa se reproducen las partes fijas del décimo (incluida la viñeta) por medio de una técnica de impresión denominada offset. Este método consiste en aplicar agua y tinta sobre una plancha metálica, de tal modo que la tinta –generalmente oleosa– sólo se deposita en aquellas zonas donde encuentra un compuesto repelente al agua; una vez que la tinta “se ha situado” en las zonas a reproducir, la imagen o el texto se transfiere por presión a un caucho para estamparla finalmente al papel.

Una vez concluida la impresión en offset, se personalizan los décimos con los elementos variables (número, serie y fracción) en las impresoras láser. Después, con los billetes ya definitivos, se realiza una distribución a la carta en función de los números abonados de cada Administración y las ventas del año anterior. Con el resto de números se realiza un “salpicado” entre los diferentes establecimientos de toda España.

Los décimos de la lotería se imprimen siempre en varias fases y, normalmente, la primera consignación se realiza dos meses antes de la fecha del sorteo. Sin embargo, para el Sorteo de Navidad el proceso es más complejo: como la emisión es mucho mayor se precisan más fases de lo habitual; además, los décimos tienen que estar preparados mucho antes, ya que la venta en las administraciones comienza a principios de verano. Entre mayo y diciembre se realizan 20 fases de billetes de Lotería de Navidad, siendo la primera la más numerosa, en la que se obtiene el 70% de la producción total.

Desde 2005 se imprimen cada año 85.000 números, aunque la cantidad de series puede variar dependiendo de las necesidades. El sorteo del pasado 22 de diciembre constó de 195 series con 85.000 billetes cada una y la emisión ascendió a 3.315 millones de euros. Como cada año, un 70% de la misma se repartió en premios, lo que sumó 2.320.500.000 euros.

La Lotería de Navidad no escatima en premios, pero la Fábrica de la Moneda tampoco limita el personal ni el material necesario para la producción de los décimos. A lo largo del proceso intervienen 77 personas de la Fábrica y durante varias semanas las rotativas no se detienen ni de día ni de noche. En total se emplean unas 155 toneladas de papel y más de 3.000 kilos de tinta, y si se colocaran en una hilera todos los décimos –165.750.000 en total, que enrollados ocupan 520 bobinas– éstos cubrirían una superficie de más de cuatro kilómetros. Un largo recorrido para que todos podamos participar en la mayor suerte del año.

La Fábrica de la Moneda, garantía de calidad y seguridad

La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre facilita el juego seguro, ya que durante todo el proceso de elaboración de los billetes de lotería se aplican diversas medidas de seguridad que impiden la falsificación y la manipulación de décimos.  

Cuando el billete lleva una numeración o elemento personalizado sobre el que se basa el juego, éste número se protege de manera que cualquier intento de manipulación deteriora irreparablemente el décimo.  

Dentro de la tecnología específica para este tipo de trabajos, destaca el sistema de personalización de los billetes de Lotería Nacional, que permite numerar los mismos de acuerdo con la distribución de entrega realizada a todas las administraciones de Loterías, facilitando así el reparto y la atención de los abonos a números determinados. 

La marca de seguridad de los décimos sólo puede apreciarse bajo una lente decodificadora.