
1 Horacio Montaña 2 Javier Pineda 3 Ángel Arnau 4 Ángel Redondo 5 Javier Carrillo 6 Vega Blanco 7 Santiago Robles 8 Concepción Peñaranda 9 Javier Guerra 10 Victoria Tabernero 11 José María Navarro 12 Nieves Morillo 13 Juan Ollero 14 Susana Fernández 15 Carlos Molina 16 Luis Serrano 17 Enrique Aguirre
La principal tarea de este departamento consiste en el desarrollo y el mantenimiento de las aplicaciones que gestionan los juegos pasivos, es decir, la Lotería Nacional. Por otro lado, del software que controla los juegos activos se encarga Sistemas Técnicos de Loterías (STL), empresa que trabaja estrechamente con este Servicio. “Tenemos repartidas las funciones. STL se ocupa de un sistema online de gestión de juegos y también el terminal por el que se validan los boletos. Sin embargo, la Lotería Nacional se comercializa y distribuye de forma clásica, no por terminales, aunque los utilizamos para algunas funciones. El software para la fabricación, los abonos, la anulación, la celebración del sorteo, el pago de premios, todo el ciclo de vida del producto se gestiona con unas aplicaciones informáticas que desarrollamos nosotros”, explica Ángel Redondo, Jefe del Servicio de Desarrollo y Bases de Datos.
Los componentes de este departamento trabajan con SIGILO, lo que no quiere decir que nunca hagan ruido, aunque también, ya que su labor requiere la máxima atención y concentración. SIGILO es el acrónimo de Sistema Informático de Gestión Integrada de Loterías, una estructura que se compone de tres subsistemas: gestión de la Red de Ventas, gestión del juego pasivo y el control de facturación y provisión de fondos (COFIR).
El sistema de gestión de la Red de Ventas permite controlar el ciclo de vida de los puntos de venta, toda la documentación que se genera desde la concesión de un establecimiento hasta su posterior desarrollo. Además, posibilita la emisión de comunicaciones dirigidas a las Delegaciones Comerciales o a otros departamentos de LAE y, en definitiva, ordena y almacena los expedientes de toda la Red Comercial, tanto de las Administraciones como de los Receptores Mixtos.
El sistema de gestión del juego pasivo organiza todas las fases de la Lotería Nacional: la fabricación, la distribución, las anulaciones, la celebración del sorteo y el pago de premios. La fabricación corresponde a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, que recibe de este departamento una serie de ficheros donde se concretan los billetes destinados a las Administraciones para cada sorteo.
El reparto a los puntos de venta sigue unas reglas de negocio, definidas por el Servicio de Distribución y Ventas, que intenta facilitar a nuestras Administraciones la venta de la Lotería Nacional”, explica Ángel Redondo. Por un lado, desde este Servicio se facilitan los números abonados que los clientes demandan a los puntos de venta. Luego queda la llamada “distribución libre”, que también se realiza siguiendo varios parámetros: “Procuramos que los puntos de venta reciban variedad en millares, en terminaciones y que no se repitan números con otras Administraciones cercanas. Si un establecimiento, por ejemplo, vende ‘El Gordo de Navidad’, no le interesa que también lo haya vendido otro comercio vecino. Lo que conviene es que los premios se repartan por todo el territorio, porque esto genera mayor movimiento y repercusión; en definitiva, consolida nuestra imagen y nos aporta reinversión, que la gente vuelva a jugar”.
La “distribución libre” se asigna a través de los resultados obtenidos por “un programa inteligente”. Esta aplicación contempla todo tipo de variables: el volumen de comercio de cada establecimiento, las previsiones de ventas, la ubicación de los establecimientos, etc. “Hay Administraciones grandes que pueden vender series completas, pero en sitios más pequeños hay que agrupar los billetes en cantidades más reducidas. Todo esto lo contempla nuestro programa de distribución, que está diseñado para aprender de sus errores. Siempre intenta conseguir los resultados óptimos, distribuir la Lotería de la mejor manera posible”.
A veces, el programa no tiene más remedio que descartar algunos objetivos secundarios en beneficio de la consecución de otros más importantes. Y así, tras encontrarse con innumerables situaciones, consigue homogeneizar la distribución para que todos los puntos de venta posean una calidad similar. Este método está basado en un algoritmo denominado back tracking (salto atrás o salto de caballo), una estrategia que aporta soluciones a situaciones que sufren restricciones, proveniente de la teoría de juegos. Estas restricciones se incrementan de forma notable en el caso de la Lotería de Navidad, en la que el número de abonados es mucho mayor y, por tanto, el resto de cifras disponibles se reduce considerablemente.
COFIR (Control de Facturación, Ingresos y Retención para pago de Premios), entre otras funciones, controla la facturación de los puntos de venta. Antes de que el sorteo se cierre, este Servicio ya conoce las cifras de devolución, que se realiza mediante los terminales. Por lo tanto, tiene constancia del volumen de las ventas porque previamente se ha encargado de la distribución. “Cada semana se realiza un proceso de facturación, por el cual liquidamos a nuestros puntos de venta y les emitimos una factura. Eso es básicamente lo que hace el COFIR. También tiene alguna funcionalidad adicional, como la de facilitar fondos a las Administraciones que tienen que abonar muchos premios menores”.
Como este Servicio sabe qué números ha vendido cada Administración, puede realizar una estimación de los premios que va a pagar, ya que en la mayoría de los casos, los clientes suelen cobrar el premio en el mismo punto de venta donde han adquirido el décimo. Previamente, y en aquellos sorteos que determina la Dirección Económico-Financiera, se realiza un ingreso de un 70% de esta previsión. “De todos modos, si algún establecimiento se queda sin dinero, puede llamar al Servicio de Gestión de Fondos y Tesorería y a través de nuestro sistema se le efectúa puntualmente una transferencia”. Salvo los números premiados en los sorteos, ninguna situación se deja en manos del azar y todas las situaciones se contemplan con antelación.
Hace cuatro años los técnicos de este departamento iniciaron la migración de toda esta estructura a un sistema abierto, una laboriosa tarea que concluyó el año pasado. “Cuando hablamos de sistemas abiertos nos referimos a que tanto el sistema operativo como los programas pueden funcionar en un ordenador de cualquier fabricante, lo que a nivel comercial nos permite reducir costes y una mayor agilidad a la hora de elegir nuestros proveedores. A nivel técnico posibilita una integración mucho más fácil tanto con STL como con otras compañías. Ha sido un proyecto muy complejo, pero muy interesante”.
En este departamento, además del Jefe de Servicio, trabajan 17 personas más: siete Analistas, seis Desarrolladores, tres Administradores de bases de datos y almacenamiento y un Administrativo.
Los Analistas se encargan de captar las necesidades del usuario final, por lo que tienen que implicarse mucho en el funcionamiento interno de Loterías y Apuestas del Estado. Una vez comprendidas todas las demandas, las trasladan a un modelo que implemente esa funcionalidad. Luego, el siguiente paso queda en manos de los Desarrolladores, que son responsables de la parte más técnica: crear programas específicos para las necesidades que se han detectado previamente. Y, por último, los Técnicos de Sistemas realizan labores de soporte: el mantenimiento de los servidores, de bases de datos… Lo hacen de manera que los usuarios sean autónomos en el manejo de los programas y no dependan continuamente de su asesoramiento.
“Cuando concebimos el sistema nuevo, éste planteaba problemas de seguridad, por lo que creamos una Intranet para conseguir que el usuario se conectara una sola vez y no tuviera la sensación de estar manejando un montón de máquinas”. Así nació este portal corporativo que integra todas las aplicaciones y aporta seguridad al usuario final. También se añadieron una serie de funciones adicionales para hacerlo más atractivo, como un listín telefónico, un buzón de sugerencias, un tablón de anuncios, una base de datos documental con normativa y legislación, etc. Una plataforma similar al portal LAE que utiliza la Red Comercial. “Ahora tenemos un proyecto con STL en el que vamos a facilitarles documentación generada por nuestras aplicaciones, con el fin de que los puntos de venta puedan descargarse desde el portal LAE los certificados del IRPF, los informes trimestrales del IVA, todos los albaranes de Lotería Nacional, etc.”.
Ahora que gran parte de la actividad de LAE se gestiona mediante la informática, la caída de los equipos informáticos constituiría un colapso que es necesario evitar por todos los medios posibles. Los sistemas informáticos que gestionan los juegos pasivos cuentan con un procedimiento combinado de seguridad: poseen dos servidores, uno primario y otro de respaldo. Periódicamente el segundo se va actualizando para que no se pierda información si el principal se derrumba. “Esto es muy importante porque supone la base de la confianza que tiene el público en los sistemas que soportan los juegos”.
La seguridad se redobla en el caso de las “aplicaciones críticas”, fundamentalmente, las que gestionan los sorteos. Sobre todo hay que extremar las precauciones en el Sorteo de Navidad, en el que los tiempos se ajustan al máximo y se ofrece información en tiempo real sobre premios y premiados. “Para esas aplicaciones tenemos un ‘sistema redundante’; unos servidores adicionales trabajando paralelamente por si el central cae. De modo que si cayera el principal y también el que tenemos de respaldo, todavía dispondríamos de un tercer servidor”, confirma Ángel Redondo.
“Probablemente somos el departamento que más formación recibe en LAE. Aquí utilizamos las últimas tecnologías y eso implica contar con profesionales muy cualificados. Somos un grupo pionero en esta casa, porque estamos completamente integrados: nuestro equipo está compuesto por personal técnico de LAE, de STL y de otras empresas externas”, asegura el Jefe de Servicio.
Aparte de los trabajadores en plantilla, también se contratan profesionales externos para grandes proyectos. Estos trabajos se abordan siempre desde una perspectiva integradora: “Nunca damos un proyecto fuera, porque nuestros sistemas informáticos constituyen el núcleo de este negocio: son, por así decir, nuestra patente y por eso nunca se conciben como trabajos ‘llave en mano’, sino como colaboraciones conjuntas”.
Cuando una nueva persona se integra en este departamento, comienza un largo periodo de formación básica que dura alrededor de un año: son muchas las herramientas y los procesos de trabajo con los que tiene que familiarizarse. Además, este Servicio organiza seminarios de forma periódica y ha creado una página web interna llamada “El libro gordo de Petete”. En ella, el personal puede consultar manuales de fabricantes, publicar artículos sobre problemas técnicos o abrir debates sobre dificultades concretas, igual que ocurre en un foro técnico.